Enclavado justo al final del valle de Mattertal, en el cantón del Valais en Suiza, Zermatt posee el don de sorprender al viajero desde el primer momento en que éste pone los pies en sus calles, impregnándose de la magia y de la hospitalidad de una de las pocas poblaciones del mundo donde están prohibidos los vehículos a motor. El interés que despiertan en todo el planeta el Matterhorn y los valles del Mattertal y el Saastal, unido a nuestra vinculación personal con el Valais, provocó en nosotros la necesidad de transmitir a través de la literatura de montaña las emociones, experiencias y sensaciones que vivimos desde hace años a los pies del Matterhorn. Nuestra guía de viaje y montaña sobre Zermatt y alrededores está dedicada a todos aquellos que quieran descubrir los senderos y las montañas que rodean Saas Fee, Grächen, St. Niklaus, Randa, Täsh y Zermatt, sin la necesidad de realizar grandes escaladas ni peligrosas travesías. Guías técnicas dedicadas al Matterhorn y al Monte Rosa las hay y muy buenas, por ello en este libro nos centraremos en detallar una serie de trekkings asequibles, realizables en una o más jornadas, enfocados a los amantes de la montaña que visiten Zermatt y no deseen realizar escaladas de dificultad.

Captura de pantalla 2013-02-09 a la(s) 14.55.52

Tras analizar con compañeros de aventuras y guías de montaña cuáles podrían ser los mejores itinerarios, decidimos reunir 30, ofreciéndole al lector la posibilidad de elegir la ruta que mejor se adapte a sus necesidades, desde cómodos paseos familiares hasta trekkings asequibles para los que deseen pisar nieve y hielo en verano. Incluimos también alguna ascensión de poca dificultad para iniciados, que esperamos pueda servirles de entrenamiento para futuras ascensiones de mayor dificultad, así como detalles técnicos, históricos y gastronómicos y el listado de los principales refugios de la región.

Zermatt

No obstante, para cerrar la relación de itinerarios descritos en esta obra, detallamos la ascensión al Matterhorn por su vía normal (la arista Hörnli), técnica y exigente, dedicada a todos aquellos que decidan ascender a una de las cumbres más significativas de los Alpes. Zermatt nos invita a descubrir sus cumbres, sus glaciares, todos sus lagos, sus bosques frondosos, sus aldeas, sus refugios y sus hoteles de montaña. Sin olvidar a los más pequeños, que disfrutarán con la oveja Wolli, la mascota de Zermatt, presente en todos los parques infantiles de Zermatt y en la zona de Blauherd, donde tiene un espacio reservado para que los niños disfruten de la montaña en compañía de su oveja favorita.

Wolli Zermatt

Realmente, el personaje es entrañable y se ha convertido en todo un símbolo de Zermatt (gracias en parte a Dan Daniell y a su padre, ovejero de toda la vida). Sirva pues la guía que tenéis en vuestras manos para rendir nuestro particular homenaje a Randa, Täsch, Zermatt, Grächen y Saas Fee, pero sobre todo a sus gentes, a todas las familias que con su esfuerzo y profesionalidad han forjado el carácter y la personalidad del Valais.

 Zermatt

Breve historia de Zermatt y alrededores

Entre los años 100 a.C. y 400 d.C., los ejércitos romanos y los celtas atravesaron el Theodulpass para entrar en Helvetia; no obstante, no se conoce ningún documento de la época que recoja la creación de ningún asentamiento en la zona, sólo se sabe de campamentos temporales. El primer documento que describe con detalle la aldea que dará paso a Zermatt está fechado en el año 1280, y nos habla de la pequeña villa y la iglesia de Protobornum (Prato Borni en italiano), nombre que con el paso de los años evolucionó hacia el germánico y pasó a conocerse como Zermatt. En el año 1495 se dibujó el primer mapa a escala donde aparecen las palabras «Matt» y «Matter». En el siglo xiii, Zermatt pasó a formar parte de la jurisdicción a cargo del obispo de Sion, quien transfirió los derechos de explotación de la zona a los barones de Raron, Thurn y Blandrati, duques de Saboya. En 1688 el duque Víctor Amadeo II de Saboya mandó construir una fortaleza en el paso Theodul con fines defensivos y con la intención de controlar el paso entre Italia y Suiza. En 1791 las aldeas independientes de Hof, Zmutt, Aroleit y Winkelmatten se unieron, configurando el nuevo municipio de Zermatt, tal y como se conoce hoy día. Uno de los hechos históricos de mayor trascendencia, que afectó no sólo a la región del Valais sino a toda Suiza, fue la Sonderbund, una alianza histórica de vital importancia formada por siete cantones conservadores y católicos. A consecuencia de ello, Lucerna perdió la posibilidad de convertirse en capital y Berna focalizó todo el poder. El 13 de agosto de 1792, el erudito Horace-Bénédict de Saussure (impulsor de la conquista del Mont Blanc) cruzó el Theodulpass y conquistó por vez primera la cumbre del Klein Matterhorn (3.883m). Durante sus estancias en Zermatt, realizó diversos experimentos y se dedicó a determinar la altitud de varias cumbres, incluyendo el Matterhorn. Ayudándose de un sextante, en sus notas apuntó 4.501,7m; (4.477,5m en la actualidad). A mediados del siglo xix Zermatt era un modesto pueblecillo, salpicado de graneros de madera, pequeñas casas de piedra y una iglesia. Sus habitantes trabajaban el campo y se dedicaban a disfrutar del clima y la tierra, aprovechando al máximo las cristalinas aguas del rio Vispa y cazando lo necesario para vivir. En 1839 se inauguró en Zermatt un pequeño hospital, fruto del esfuerzo del vicario Ruden y del doctor Josef Lauber, que con los años se convertiría en el actual hotel Monte Rosa. La llegada de visitantes extranjeros alteró en parte la paz de la aldea; no obstante, muchos lugareños se dieron cuenta del filón económico que podía suponer el hecho de que adinerados turistas decidieran quedarse en el valle unos días, disfrutando de las montañas y de su clima. Por aquel entonces, la contratación de guías (principalmente cazadores y pastores) aumentó la sed de conquista de los primeros alpinistas, que no dudaron a la hora de organizarse para ascender a las grandes cumbres que rodean Zermatt. La moneda de la época en Zermatt era el mörserpfund, hasta que la evolución del valle y el asentamiento de los visitantes llegados desde diversos puntos de Europa facilitaron la transición hacia el actual franco suizo, resultado de la unión monetaria de todos los cantones suizos en 1850. La nueva moneda reemplazó a las monedas cantonales y regionales. El interés internacional por los valles del Mattertal y del Saastal, unido a la fama bien merecida de Zermatt y sus valles vecinos, despertó el interés de muchos aventureros, ávidos por descubrir nuevos horizontes.

Matterhorn

Desde 1820, el turismo empezó a llegar a Zermatt de forma gradual, y a partir de 1840 la población experimentó un auge notable. La segunda mitad del siglo xix se caracterizó por ser una etapa de importantes cambios económicos, sociales y políticos que abrió las puertas a una economía potente, abierta al turismo de la época y al lanzamiento de Suiza como uno de los países más atractivos de Europa. La posibilidad de descubrir un entorno salvaje de excepcional belleza y la sed de conquista se convirtieron en las principales motivaciones de los primeros turistas de montaña, la mayoría procedentes de Inglaterra, que se adentraron en los valles de Chamonix, la Engandina y Zermatt, y convirtieron a los Alpes en un destino habitual de la alta sociedad victoriana. Las familias Perren y Seiler fueron las primeras en abrir establecimientos hoteleros en el centro de la población, pasando a formar parte de su historia con el paso de los años. La conquista de la punta Dufour (Monte Rosa) el 1 de agosto de 1855 y la polémica ascension del Matterhorn, con juicio incluido, fueron excelentes reclamos publicitarios y poco a poco se construyeron hoteles, restaurantes y chalés que transformaron la pequeña villa alpina en un centro turístico de primer orden.

Monte Rosa

El hotel Monte Rosa, propiedad de Alexander Seiler, abrió sus puertas en 1855 y se convirtió en todo un referente internacional al acoger como huésped al alpinista inglés Edward Whymper, líder de la expedición que conquistó el Matterhorn el 14 de julio de 1865. En 1873 el telégrafo (Morse) llegó a Zermatt y si hablamos de comunicación, el 6 de julio de 1891 se inauguró la estación de ferrocarril de Zermatt, conectando la población con Täsch, Randa, St. Niklaus y Visp (la linea funcionó solo en verano hasta 1933). En 1894 se instaló en la población la corriente eléctrica, y entre 1901 y 1904 se construyeron las redes de alcantarillado y las conexiones necesarias para tener agua potable en los hogares. En 1898 se inauguró la linea de Gornergrat y 1908 se fundó el Zermatt Ski Club, entidad que celebró hace poco su centenario y que se ha convertido en un referente mundial. En 1928 se inauguró la primera temporada de invierno y, por si no tenían suficiente publicidad, el 1 de agosto de 1931 los hermanos Franz y Toni Schmid (procedentes de Múnich) escalaron por primera vez la cara Norte del Matterhorn, abriendo las puertas a la escalada de dificultad en el Valais. En 1942 se inauguró el primer remonte mecánico de Zermatt, un sencillo telesquí que conectaba la población con Sunnegga, y en 1947 se cambió por un telesilla (el primero de la estación), situando el viejo telesquí entre Sunnegga y Blauherd. El mismo año llegó a Zermatt el primer vehículo eléctrico, y a partir de la década de los cincuenta la estación de esquí inició un crecimiento enorme, conectando la población con Furi, Schwarzsee, la cumbre del Rothorn y Trockener Steg. En 1979 se abrió al público el teleférico más alto de Europa, que asciende hasta el interior del Klein Matterhorn (3.820 m). Se necesitaron 33.000 vuelos en helicóptero para terminar la estación superior y todo el complejo excavado en las entrañas de la montaña, con el problema añadido de tener que trabajar soportando temperaturas extremas. Justo un año después, en 1980, se inaguró el primer funicular subterráneo de Suiza: el metro alpino de Sunnegga (Saas Fee también tiene el suyo, el Metro Alpin, que sube hasta el Mittelallalin).

En 1988, cuando la sensibilidad medioambiental todavía estaba en gestación, nueve poblaciones suizas con estaciones de esquí se reunieron en una asociación que se comprometía a poner en práctica medidas para que los vehículos no circularan por su calles. La Gemeinschaft Autofreier Schweizer Tourismusorte (GAST) se creó con el fin de conseguir la prohibición del tráfico rodado en sus calles. La iniciativa fue muy bien recibida y permitió que sus gentes se relajaran, disfrutaran del silencio de las montañas y del aire fresco, y eliminaran el estrés de una forma natural, fomentando al mismo tiempo el turismo de aventura, el esquí y el senderismo. Bettmeralp, Braunwald, Wengen, Mürren, Riederalp, Rigi, Saas Fee, Stoos y Zermatt son las poblaciones alpinas que crearon esta asociación donde sólo los vehículos eléctricos y de tracción animal están permitidos. Para que la normativa se cumpla, se dictaron nueve etiquetas de calidad, entre las que destaca la que hace referencia a los hoteles, pues los más importantes deben disponer de un medio de transporte práctico que facilite la recogida de equipajes, los cuales se envían a los alojamientos y apartamentos en ecofriendlys-cars, pequeños vehículos eléctricos no contaminantes. La actual presidenta de la asociación es Ursula Mühlemann. Junto a la tranquilidad y el respeto por el medio ambiente, las diversas políticas inmobiliarias que se aplican en Suiza ayudan a la conservación de los pueblos y las pequeñas aldeas alpinas. Hoy día, la mayoría de poblaciones del Valais conservan el encanto bucólico de los pueblos de alta montaña. Huyendo en todo momento de la masificación que conlleva una construcción descontrolada, Zermatt cuida al máximo cómo y dónde se construye, frenando cualquier intento de expansión especulativa que pueda poner en peligro la armonía de la población. A finales de 2009, Zermatt tenía una población residente (censada) de 5.640 habitantes, cifra que aumenta considerablemente en temporada alta.

Matterhorn

 

Share →

Deja un comentario