“MISHIMA: UNA VIDA EN CUATRO CAPÍTULOS” EN LOS CINES VERDI A PARTIR DEL 7 DE JUNIO

Recuperamos a partir del  viernes 7 de junio en los Cines Verdi de Barcelona y de Madrid,  la obra maestra de Paul Schrader “Mishima: una vida en cuatro capítulos”, interpretada por Ken Ogata, Kenji Sawada y Yasosuke Bando.

“Mishima” es un sensacional retrato-mosaico del consagrado autor y dramaturgo japonés Yukio Mishima. La película investiga la inquietud interior y las contradicciones de un hombre que trató de alcanzar una imposible armonía entre sí mismo, el arte y la sociedad. Esta obra mestra se sitúa en el último día de Mishima, cuando cometió un célebre seppuku  en público el 25 de noviembre de 1970, en el Cuartel General del Ejército, que conmocionó al mundo.
El relato está salpicado de flashbacks para contar diversos episodios de su infancia, sus comienzos como escritor, el posterior triunfo profesional, su conversión como estrella mediática, las obsesiones por la belleza física y sus ambiguos gustos sexuales, así como la creación de la “Sociedad del Escudo”.

Con la riqueza fotográfica de John Bailey, los exquisitos decorados y vestuario de de Eiko Ishioka  y la inolvidable y tan influyente banda sonora de Philip Glass (Ganadores todos ellos del Premio a la Mejor contribución artística en el Festival de Cannes 1985), “Mishima: una vida en cuatro capítulos” es un tributo a sus ideales y temáticas, así como un audaz trabajo de investigación sobre el arte en sí mismo.

Sobre el director
En la filmografía extensa del director Paul Schrader podemos destacar: “American Gigolo” (1980), “El beso de la pantera” (1982), “El placer de los extraños” (1990), “Posibilidad de escape” (1992), “Aflicción” (1997) y “Adam resurrected” (2008).

Mishima

La crítica opina
Mishima es, sin duda, la obra maestra de Paul Schrader. El film donde el cineasta ha plasmado mejor, de forma gráfica y sin ambages, dos de sus inquietudes creativas más recurrentes. Una, la búsqueda del equilibrio espiritual en el desquiciado mundo actual. Otra, su fascinación por las tortuosas relaciones entre la vida y el arte. Suerte de exhibicionismo artístico gestado a partir de una escurridiza identificación personal con determinados aspectos vitales del literato nipón. El director de Blue Collar señala al respecto: “Mishima es una personaje que podría haberme inventado de no existir (…) lo que me apasiona de Mishima es su extraña capacidad para contactar con los demás, su profundo sentimiento de enfermedad, su ansia por lo absoluto, su odio a no existir en el sentido pleno del término”. En definitiva, una elíptica declaración de principios. No en vano, la figura de Mishima es una mezcolanza de ritualidad, exotismo nipón según los tópicos occidentales, ambigüedad política y sexual, sadomasoquismo, exhibicionismo, sangre y fotogenia. Casi todos los ingredientes estéticos que vertebran el cine de Schrader. (Antonio José Navarro- Dirigido- Setiembre 1998)

 

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