Dia6  Zermatt, Brig, Simplonpass

Subir en bus-postal desde Brig hasta el Simplonpass (2.009m) nos muestra no solo una carretera, puentes y túneles espectaculares, sino un valle y un paisaje muy distintos a lo que el Valais nos tenía acostumbrados hasta la fecha. Nunca antes había cruzado el Simplon ni mucho menos había dormido en su Hospicio napoleónico, y tengo que reconocer que pernoctar y degustar la cocina humilde y sabrosa en el Simplon, ha sido una experiencia muy gratificante. Me encanta dormir en lugares históricos sencillos, cargados de anécdotas, con paredes de piedra anchas, fríos en el exterior, pero muy cálidos en el interior.

Nuestro conductor, el señor J. März (foto), nos explicó que la línea del Simplon forma parte de la carretera nacional suiza A9 que conecta Brig (Valais) con Domodossola (Italia). Aunque el túnel ferroviario de unos 19km (construido en 1906) alivia el transito pesado, el Paso del Simplón está abierto todo el año y por él transitan miles de camiones y vehículos particulares durante gran parte de la semana, un tráfico que desciende notablemente y se agradece, el sábado y el domingo. La carretera fue construida entre 1801 y 1805 por el ingeniero Nicolás Céard, patrocinado por Napoleón Bonaparte, con el fin de abrir un paso a su artillería, pero se tardaron varios años en su terminación y tuvo un costo de más de ocho millones de francos. El paso dio su nombre al antiguo departamento de Simplón.

Toda la carretera del Simplon tiene una longitud de 62km y su pendiente es del 9%. A diferencia del Col du Grand Saint Bernard, cerrado varios meses al año, la carretera del Simplón solo se corta durante unas horas cuando las grandes nevadas cubren el puerto. Gracias a las maquinas quitanieves y a las protecciones, túneles y galerías semi-cerradas, la carretera resiste con orgullo el frío invierno.

Napoleón decretó el 21 de febrero de 1801, sin siquiera consultar a los eclesiásticos de San Bernardo, la creación de un hospicio muy similar al que encontramos en el puerto del Gran San Bernardo (2.469m). Napoleon apreciaba a nivel estratégico la utilidad del mismo y quería un hospicio igual en lo alto del Simplonpass. La construcción no pudo terminarse antes de la caída de Napoleón y sólo el primer piso pudo ser construido. El edificio se mantuvo en tal estado hasta mediados de 1820, cuando se reanudaron los trabajos, que concluyeron en 1831. A comienzos del siglo XX, la aparición del automóvil y la excavación del túnel ferroviario de Simplón (por donde circulan trenes cargados con vehículos desde hace años), transformó radicalmente la función tradicional de la hospedería, que era la de servir como refugio a los viajeros que cruzaban a pie o a caballo de Suiza a Italia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el hospicio mantuvo hasta 600 efectivos encargados de custodiar la frontera sur del Cantón del Valais.

En 1960, los hospicios descubrieron nuevas funciones religiosas, con el desarrollo de una pastoral de la montaña, en actividades deportivas, campamento base para el acceso a las cumbres  Hoy, después de una considerable reforma y renovación, el hospicio trata de mantener su dimensión religiosa y no dejarse influir por el éxito del turismo.

Junto a la paz y la tranquilidad que se respira en el interior de los gruesos muros del Hospicio del Simplon, es mi deseo destacar la magnífica cocina de montaña que se ofrece al visitante, elaborada y tradicional, donde destacan las sopas y la carne de vacuno.

Desde el puerto del Simplon parten varios caminos y senderos que conducen a refugios, cumbres y poblaciones cercanas. Destaca por la belleza de su glaciar y su relativa accesibilidad la cumbre del Monte Leone (3.553m), un excelente mirador del Valais y del cordal fronterizo que separa Suiza de Italia.

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