Mañana comienzan los XXII JJOO de invierno, unos JJOO donde Javier Fernández en patinaje sobre hielo, la rider Queralt Castellet y Carolina Ruiz en esquí alpino, son los candidatos españoles mejor posicionados a la hora de tener opción a medalla.

Últimamente y vistos los resultados, se comenta que los JJOO se han convertido en una mala inversión, en algo que promete mucho inicialmente, pero que tarde o temprano termina convirtiéndose en una enorme carga, en una hipoteca donde, si no se juegan bien las cartas, el endeudamiento puede llegar a ser mayúsculo (como en Grecia por ejemplo). En teoría los JJOO ayudan a aportar imagen, buscan potenciar la economía de la zona donde se celebran y apelando al espíritu olímpico, también buscan apoyar el deporte, la sana competición y el entendimiento entre hermanos. En la práctica, lamentablemente las cosas no son tan ideales, aunque no seamos pesimistas, pues a un día de empezar los XXII JJOO de invierno, lo que algunos periodistas internacionales no pueden hacer es destrozarlos, antes deberían analizar y contrastar la situación, colocando a Rusia en el mapa de una forma realista y lógica. Rusia, al igual que muchos países, vive una situación harto complicada, donde la palabra democracia se adapta al interés de un poder mas cercano a una dictadura que a una balsa de aceite (petróleo y gas no faltan en la zona) y donde la frase –“Estará terminado mañana” está al órden del día.

Desorganización, caos…¿falta de experiencia o hay algo mas?

Desde los JJOO de Moscú, en 1980, Rusia o la antigua URSS no organizaba unos JJOO. Hace 34 años la situación era muy distinta, con un boicot internacional, la Guerra Fría en pleno apogeo, el muro de Berlín y los juegos de espías llenando páginas y páginas de novelas y guiones de cine. El nombre de Sochi, centro de vacaciones de muchos políticos, deportistas y famosos rusos, empezó a sonar con fuerza a la hora de convertirse en candidata olímpica, y tras varios estudios y proyectos (carísimos) de viabilidad, fue presentada al COI y elegida el 4 de Julio de 2007 como sede olímpica, derrotando a Pyeongchang y Salzburgo.

Tras años de obras…por fin llegan los JJOO y con ellos las primeras polémicas. Desde hace unos días, la llegada de periodistas, deportistas y personal variado a Sochi, ha levantado una enorme polvareda en las redes sociales y en muchos medios internacionales.

Se ha podio comprobar que la policía no es amable, las instalaciones no están terminadas, el agua de los grifos está sucia, las cortinas de las duchas rotas, nadie entiende los carteles en los WC y muchos suelos siguen sin colocar. A ello hay que añadir la llegada de miles de militares y policías, que ocupan alojamientos que en teoría, estaban destinados a otros menesteres. El volumen es demasiado grande y en parte, no han podido abarcarlo. Veremos si entre hoy y mañana, la organización es capaz de arreglar los puntos que quedan por cerrar. El acceso al Mar Negro está cerrado por seguridad, la Marina Rusa ha trasladado a varios barcos de su flota para controlar la salida al mar y evidentemente, la sensación de militarización de la zona ha aumentado, aunque en China dicha sensación existió desde un primer momento y tampoco llenó tantas páginas de prensa y revistas. Rusia ha dejado atrás el comunismo, pero sigue viviendo dentro de una burbuja donde el pasado y el presente son incapaces de convivir.

Por parte de algunos voluntarios y organizadores rusos, se comenta que pocos entienden las bromas rusas. Dicen que deportistas y periodistas deberían hacer un esfuerzo para adaptarse, que tampoco cuesta tanto. Lo cierto es que esta semana se ha añadido un nuevo problema, debido en parte a la forma de escribir en Rusia, que utiliza el alfabeto cirílico. Muchos permisos y documentos oficiales que sirven para solicitar pases y acreditaciones, están escritos en cirílico, y mucha gente occidental no entiende nada, no reconocen ni sus nombres. ¿Ha sido un error?, creo que si, pues nadie se aclara y ahora están traduciendo nombres y textos a marchas forzadas. Otro problema se lo están encontrando muchos deportistas y cámaras de TV al llegar al aeropuerto, desde donde parte una nueva línea de tren rápido, muy moderno. Las medidas de seguridad son tan brutales que la policía no deja subir a dicho tren a pasajeros que viajen con grandes equipajes. Nada de cámaras, cables, trípodes o maletas con material de sonido. ¿Absurdo?. Bueno, por un lado construyes un tren moderno y rápido para trasladar mucha gente de golpe, y luego les obligas a viajar en autobús o en taxi, mas caro y mas lento. ¿Es una incongruencia?, diría que si, pero ellos aseguran que es por la seguridad de todos. Y no hay nada mas que discutir.

Hablando con los habitantes de la región, descubrimos que no todo es A o B en esta vida, y que la llegada de los JJOO ha revolucionado, para bien y para no tan bien, una parte de Rusia que ya de por si vivía de un turismo interior de cierto nivel, y que ahora, busca ampliar horizontes. Solo falta que Rusia entienda que el tipo de turismo exterior, es muy distinto al interior. Para situarnos, diremos que la ciudad de Sochi, con algo menos de medio millón de habitantes, está situada entre el Caucaso y el Mar Negro, en el Krai de Kasnodar, cerca de la frontera con Abjasia. La Gran Sochi (es decir, la ciudad más los pueblos cercanos) se extienden a lo largo de 146km, convirtiéndola en la segunda área metropolitana más larga del mundo. Los habitantes de Sochi practican muchos deportes, incluyendo el esquí, el senderismo, la navegación y el tenis (donde han visto crecer a María Sharápova). Pero no todo es oro lo que reluce en el Caucaso.

En zonas cercanas a Sochi, alejados del bullicio turístico, todavía es normal que muchos pueblos no tengan agua ni luz durante unas horas al día, para ahorrar. Es algo que los lugareños ven como totalmente lógico desde hace casi un siglo, es ahora cuando con la llegada de los JJOO, muchos han visto como su día a día cambiaba radicalmente y hacen lo que pueden para adaptarse al cambio. Los habitantes de la región (la mayoría, pero no todos) aprecian la llegada de nuevos trenes, un tráfico enorme de camiones y automóviles, nuevos hoteles y una proyección mundial que les ayude a ganar mas clientes, pero todo cambio implica sacrificios y de momento, la organización de los JJOO en algunas zonas está causando verdadero problemas a nivel de logística y comunicación. No podemos pasar por alto que más de cuatro millones de visitantes llegan cada año a los complejos turísticos de Sochi, debido a su clima templado, su vegetación subtropical, las lagunas con minerales (consideradas muy beneficiosas para la salud) y a las bellas playas de arena junto al Mar Negro, atestadas de rusos en verano. Es la zona donde el presidente Putin suele pasar sus vacaciones, por tal motivo, la zona tiene mucha experiencia en tratar con turistas, pero rusos, no extranjeros. Es en este punto donde el choque de mentalidades, culturas y formas de entender la vida, puede llegar a crear situaciones conflictivas, digamos incluso surrealistas, donde muchos rusos afirman sentirse incómodos. Para acabarlo de arreglar, el presidente Putin ha iniciado una cruzada contra homosexuales y travestis, llegando incluso a realizar declaraciones de alto contenido xenófobo y homófono, llegando incluso a granjearse las iras de políticos internacionales que se han negado a asistir a os JJOO.

Ni la ceremonia de inauguración se ha quedado libre de críticas, pues en los ensayos se ha podido ver que dentro de la ceremonia, encontramos una parte que trata sobre la historia de Rusia y muchas repúblicas que se independizaron de la URSS tras la caída del muro de Berlín, ya han presentado sus quejas debido a la interpretación que Rusia hace de su historia. Una vez mas, nos encontramos delante de un buen ejemplo de cómo la Madre Rusia sigue mostrando su poder y su fuerza, para nada debilitado como piensan algunos. Esta actitud es algo que puede gustar mas o menos, que puede resultar justo o muy injusto, pero que forma parte de la realidad de Rusia y de sus gentes, controladas y manipuladas por gobernantes sin escrúpulos y por burócratas que mantienen el país anclado en un pasado durísimo, mientras una parte vive a lo grande a su costa. Muchos rusos luchan por avanzar hacia un futuro incierto, creo que debemos darles una, dos y las oportunidades que sean necesarias, demostrando que creemos en ellos, sin miedo. Es muy complicado analizar el carácter, la actitud y la forma de ver la vida del ruso medio, ya era complicado hace años y lo sigue siendo. Los niveles de alcoholismo siguen muy altos, la inseguridad en muchas ciudades de Rusia, incluyendo Moscú es alarmante y las mafias campan a sus anchas, en ocasiones contando con el beneplácito de policías y políticos. Pero la solución no la encontramos ni en la burla ni en el escarnio, sino en la comprensión y en la búsqueda de soluciones, mas presión internacional y mas investigación, algo que por desgracia, hace falta en muchos países de la civilizada UE. Occidente practica un deporte atroz, que consiste en hablar y hablar en medios y en la calle de miles de temas de los cuales no tiene ni idea. ¿Cuántos programas de TV tienen contertulios que hablan de Sochi, luego de la Infanta Cristina para pasar a comentar en una tertulia insípida la muerte de Luis Aragonés o los goles de un equipo de fútbol multimillonario?.

Rusia está anclada, pero necesita ayuda exterior, una ayuda que pude llegar en forma de respeto y de tolerancia hacia sus carencias, hacia sus errores y sus graves problemas con la formación profesional. No obstante, una gran parte de la juventud habla inglés, muchos tienen ideas, son gente mucho mas abierta que sus padres o abuelos y luchan por imponer cambios. Pero el grave problema llega cuando muchos son incapaces de poner sus ideas en práctica, por tal motivo emigran y dejan atrás a su querida Madre Rusia. Tal y como dicen varios periodistas rusos procedentes de Vladiviostok (cerca de Japón), el problema de Rusia es la actitud de sus gentes, una actitud que según ellos, no cambiará ni en 50 años. El choque de egos, la prepotencia rusa (que es totalmente real) choca contra la prepotencia de occidente, que se cree superior y con la licencia de opinar, criticar y destrozar todo aquello que no conoce o que le da miedo. Muchos rusos afirman que un país hundido, no puede brillar. Es duro, cruel, pero responde a una realidad que no podemos negar.

Para terminar, déjenme que les invite a una reflexión: lo que para nosotros en España es normal…para un país que tiene a gran parte de su población empobrecida y con graves carencias en lo que a derechos humanos y lógica se refiere…no es normal.

Víctor Riverola i Morera
Periodista y escritor

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