Llega un momento en el que uno se cansa de vivir rodeado de ignorantes maleducados. Estoy mas que harto de aguantar a fanáticos, retrógrados, sectarios y nostálgicos de un pasado oscuro y atroz que se hacen llamar patriotas. Estoy harto de vivir rodeado de ignorantes que no hacen sino hundir todavía mas un país que no apuesta ni por el arte, ni por la cultura, ni por el conocimiento, solo por la división y el enfrentamiento ideológico.

Lo he denunciado en Twitter tantas veces, que ya he perdido la cuenta. No soy amigo de ningún ministro, por lo tanto la policía dudo que tenga en cuenta los improperios que se vierten sobre mi, pero todo responde a uno de los graves problemas que arrastra España desde hace años: la ignorancia, la soberbia y la prepotencia de algunos, que desconocen el significado de las palabras negociación, debate y diálogo.

Puedo entender que algunos seres humanos sean incapaces de adaptarse o integrarse en un país que no es el suyo, puedo entender que alguien se niegue a aceptar costumbres, tradiciones, idiomas etc…si puede seguir conservando su identidad, pero siempre he pensado ayuda a la comunicación y al buen entendimiento entre pueblos el adaptarse o interesarse por una cultura distinta, llegando incluso a convertirse ejercicio muy enriquecedor a nivel didáctico y humano.

Quienes me llaman nazi por ser catalán y defender la posibilidad de que puedan realizarse en este planeta referéndums de autodeterminación, ignoran que mi primera película (2006) se titula Lágrimas Rojas y versa sobre la odisea de varios deportados españoles republicanos en los campos de exterminio del Tercer Reich.  Tras escribir 12 libros y viajar por mas de 40 países, sigo pensando que los referéndums son necesarios si hablamos de democracias modernas y maduras. Todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación, o por lo menos, deberían tenerlo, porque forma parte de la libertad que quienes nos consideramos demócratas y tolerantes, defendemos. Quienes me llaman nazi ignoran que no tengo colores ni banderas, como Reinhold Messner, el genial alpinista que sigue enemistado con muchos políticos por mostrar en público sus ideas.

Quienes me llaman nazi ignoran que soy alpinista, escritor, periodista y excorresponsal. Ignoran que he escrito 11 libros, incluyendo novelas sobre el nazismo (en contra claro está), ensayos sobre los efectos positivos de los deportes montaña en los enfermos de cáncer y en los veteranos de guerra y muchas guías y manuales de montaña, algunos dedicados a las familias con niños. Quienes me llaman nazi ignoran que mi familia ha sufrido los horrores del franquismo y del nazismo en Europa; y digo mi familia porque les quiero como tal, aunque sea adoptado. Soy rubio y con ojos azules, no lo se…puede que mis abuelos fueran noruegos, rusos o incluso nazis y puede que mis padres me abandonaran por algún motivo que nunca sabré…pero nací en Barcelona y como catalán y demócrata, el nazismo o el neo-nazismo está a años luz de mis postulados. No tiene nada que ver con el nacionalismo, la sardana, Lluis Llach o la crema catalana.

La mayoría de ignorantes que insulta o mejor todavía, que difama a vascos, catalanes, lituanos, escoceses…por pensar distinto, no tiene en cuenta que el vocablo nazi está mal utilizado, pues los nazis desaparecen con el partido tras la muerte de Hitler y la disolución del mismo. El partido nazi deja de existir como tal y a partir de entonces, sea ODESSA u otras organizaciones, se encargarán de mantener viva la llama de su amado Fuhrer, pero bajo otra siglas, pues hoy en día, dicho partido y sus postulados están considerados como ilegales. Si nos insultan, deberían llamarnos neonazis o seguidores de las doctrinas de Hitler, Goebels, Himmler y otros, pero no nazis…aunque, sinceramente, creo que dicha explicación es demasiado complicada como para que ciertas mentes enfermas la comprendan. Llamar nazis a seres humanos honrados, a personas de bien que solo intentan llegar a acuerdos, a dialogar o debatir una idea, es una atrocidad, una vergüenza y un insulto a todas las víctimas del holocausto en general, miles de ellas españolas, por cierto. Y lo que es peor: muchos de los que nos llaman nazis se fotografían con banderas de marcada ideología fascista o se muestran partidarios de ideologías trasnochadas, como pueden ser el franquismo, que en España sigue despertando cierto romanticismo nostálgico. Luego aparecen comentarios de líderes políticos aplaudiendo las muestras de violencia que algunos desalmados comparten por las redes sociales y nadie les dice nada, ignorando que no todo vale.

Por favor, que algunos dejen de difamar y calumniar a quienes no piensan igual. Quienes me llaman nazi, están mucho mas cerca del franquismo, del fascismo y el nazismo de lo que ellos creen.

Share →

Deja un comentario