La literatura y el cine nos han regalado historias humanas muy profundas, cuyo interés por los alumnos y la enseñanza ponen de manifiesto la importancia de la docencia a lo largo de la historia. Desde tiempos inmemoriales se enseña y se educa a niños, a jóvenes, incluso a adultos, en escuelas y universidades de la mayoría de países del mundo. La educación paternal es necesaria, diría que incluso vital, pero un maestro, un profesor…puede convertirse en un guía, en alguien en quien poder confiar, siempre que su preparación, honradez y humanidad le permitan llevar a cabo tamaña tarea.

Desde tiempos inmemoriales se cometen abusos contra menores de edad castigados de formas muy diversas. Se que es un tema que algunos alumnos, padres y profesores prefieren ignorar, o mejor dicho, dejar a un lado, pues no queda bien, no es políticamente correcto y puede manchar el CV de una institución de un modo irreversible, pero es una realidad que ha existido y existe en todo el mundo. Enfermos los hay en todas partes, o si lo prefieren “manzanas podridas”, pero no podemos negar que antaño y en muchos casos (no en todos), los abusos o malos tratos se consideraban como algo “totalmente normal”, en una sociedad inmersa en crisis económicas, guerras y problemas de diversa índole. Tampoco podemos negar que antaño, el papel del maestro o profesor distaba muchísimo del actual papel del docente y si me permiten la reiteración, no podemos negar que actualmente en muchos colegios son los profesores quienes se han convertido en las víctimas de alumnos violentos, sintiéndose totalmente desprotegidos debido a las nuevas leyes de protección del menor, pero este sería otro tema igual de grave, que se merece un buen análisis en profundidad.

Volviendo al tema que nos implica, ¿qué ganamos con los avances democráticos y lógicos dentro del campo de la enseñanza o la docencia?, pues por un lado una mayor protección de la intimidad e integridad del menor y por otro una mayor transparencia entre escuela, profesores, padres y alumnos. Con el pasar de los años, las nuevas leyes defienden al menor, pero no todos los centros educativos las interpretan de la misma forma, pues un servidor ha sido y es testigo de la mala praxis Marista en varios campos.

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Llegados a este punto, es importante saber en quien confiamos la educación de nuestros hijos fuera de nuestros hogares, por tal motivo, somos muchos los exalumnos de Maristas los que nos estamos uniendo para denunciar de un modo educado, con mucho respeto, sin miedo y con firmeza, la mala praxis educativa de algunos centros de los hermanos Maristas. En mi caso, hablo de La Inmaculada, pero tal y como podemos observar y tras escuchar el testimonio de alumnos de mas de siete colegios de toda España, no solo en La Inmaculada o en Sants-Les Corts han existido o existen problemas. Actualmente se están presentando denuncias contras hermanos o profesores que presuntamente abusaron sexualmente de alumnos, dejando a un lado algo igualmente grave: los abusos físicos y psicológicos, las vejaciones y las expulsiones selectivas de alumnos que no llegan a cierto nivel. No nos vale la excusa clásica de que antes los profesores y hermanos pegaban o insultaban a los niños como práctica habitual, pues hace 40 años puede que fuera “normal”, pero Oliver Twist nos queda muy lejos, incluso los castigos físicos de El Club de los Poetas Muertos o de El Santo son vistos hoy en día como una práctica oscura de un pasado (reciente) que no debería existir. Dicho de un modo sencillo: ningún profesor tiene derecho a humillar a un alumno, y mucho menos a pegarle, insultarle o a agredirle sexualmente, sencillamente porque es ILEGAL y si en algunas escuelas de Maristas ha pasado durante las décadas de los años 70, 80, 90…alguien debería tomar cartas en el asunto, pedir perdón, dejar de mirar hacia otro lado y reconocer las atrocidades cometidas. No se puede tolerar que un abuso prescriba con el paso del tiempo y mucho menos aparecer ante los medios afirmando que la forma de solucionar “las crisis internas con varios hermanos y profesores” es la correcta.

Las personas deberían formarse y educarse en una escuela desde la bondad y el respeto, no a través de gritos, violencia física, psicológica o mas allá…¿Qué esto podía estar sucediendo o  que sucede en otras escuelas?, por supuesto que si, pero nosotros nos centramos en lo que conocemos, no podemos abarcarlo todo. Personalmente soy testigo directo de los abusos que sufrimos muchos compañeros en La Inmaculada, y lo digo sin miedo, pues varios hermanos se cebaron en mi persona, física y psicológicamente, no a nivel sexual. ¿Recuerdan aquella frase amable de la Biblia: “Dejad que los niños se acerquen a mi”?, ¿no observan que algunos hermanos Maristas se la pasaban por el forro?, digo yo que esto de pegar a un niño indefenso, lanzarle borradores, manipularlo, insultarlo o castigarlo de forma cruel no denota la bondad y el amor por las Sagradas Escrituras que tanto profesaba Marcelino Champagnat. Y no hablo de los años 50 o 60, hablo de hace unos veinte años, puede que incluso menos.

Lo peor llega cuando se abusa sexualmente de un menor y la escuela lo encubre, lo tapa o incluso lo niega. Una vez mas, es importante dejar claro que no todos los hermanos Maristas y profesores se han comportado mal, incluso permítanme añadir que durante cinco años disfruté muchísimo estudiando en La Inmaculada. También diré que muchos de los profesores que yo admiraba, para algunos antiguos alumnos eran unos pedantes o unos cursis, pero en ningún momento maltrataron a nadie. Conozco gente que admira a Gabriel Farré, y que justifica los castigos del sábado por la mañana, ignorando que era un psicópata que por fin ha sido denunciado.  Fue a partir de sexto de EGB, cuando en mi caso, las cosas se torcieron y ahora, hablando con antiguos compañeros de clase, el pasado ha vuelto con fuerza, recordando como a finales de los años 80 profesores como Tomas Escudero defendían a alumnos que G. F o A. B (ambos denunciados por abusos sexuales) maltrataban semanalmente.

Escuchar a profesores que nos apoyaron tras recibir malos tratos resulta muy gratificante. ¿Sabían ustedes que la mayoría de profesores poco podían hacer a la hora de evaluar, pues eran los hermanos Maristas quienes tomaban las decisiones y quienes decían quien seguía y quien no?…¿Sabían ustedes que G. F, L.Z, J.D o A. B destrozó los estudios de centenares de alumnos?… ¿Sabían ustedes que profesores como S miraban para otro lado cuando algunos padres se quejaban del comportamiento de algunos hermanos y profesores?. Los grandes profesores siguen siendo grandes, incluso algunos ahora se atreven a decir la verdad, una verdad que duele a unos hermanos Marista que encubren y deciden no denunciar abusos alegando que “la ropa sucia se lava en casa”. ¿Hablamos de lo que pasaba en Planoles con L. Z?, ¿hablamos de lo que pasaba en mas de una excursión?, ¿hablamos de A. R? o de el profesor de natación, A, borracho perdido?. Hasta mediados de los años noventa las cosas no empiezan a cambiar, pero por aquel entonces la mala praxis Marista sigue escondiendo y encubriendo a gente como el hermano J. D, que con la mano abierta nos destrozaba la nariz a bofetadas en sexto de EGB, algo muy normal en una escuela donde se fomentaba el amor al prójimo y el respeto.

Esta semana muchos ex-alumnos de Maristas de toda España están contactando conmigo para contarme su caso. Muchos son solo testigos, alumnos que veían y que no se explicaban lo que su cerebro procesaba. Ahora pueden afirmar desde Jaen que sufrieron malos tratos sin que dirección moviera un dedo, o en Rubí, donde seguía trabajando G.F, donde me hablan del hermano P, ya difunto. Una madres denunciaron a dicho hermano a la regidora d´ensenyament de la época, Núria Buenaventura y pactaron con los Maristas poner ventanas en las puertas, para que desde fuera se pudiera ver que pasaba en las clases, a cambio de no denunciarlo. No querían que los niños lo pasaran mal. ¿Y el hermano D, un técnico en informática muy amigo de las camisetas de los niños….Me hablan de palizas, de obligar a desnudarse a niños delante de la toda la clase etc…¿Era o es normal que dicha praxis no salga a la luz y sea denuncia de forma pertinente ante las autoridades?

Volviendo a mi caso en La Inmaculada de Barcelona, ¿es normal que cuando los padres se quejaban al hermano B los hermanos tomaran represalias y torturasen psicológicamente a quienes osaban levantar la voz en contra de abusos y castigos ILEGALES?. ¿Es normal colocar el pupitre de un alumno tocando la pizarra para escarnio del mismo y para que no pueda seguir las clases?. Tomas Escudero fue el único que me dejó saltarme el castigo y colocar el pupitre en su lugar, pero al resto les parecía la mar de bien.

Y ahora llega lo mejor: la complicidad y el silencio de alumnos, algunos profesores y hermanos (no todos) y de padres elitistas que se negaban a creer que en su santuario Marista se pudieran cometer abusos físicos, psicológicos y sexuales. Recuerdo varias madres que defendían a G.F y según ellas, entendían que se pegara a los niños y que se les castigara los sábados por la mañana, fuera de horas lectivas. Actualmente, con los casos denunciados ocupando portadas y páginas en la prensa, somos muchos los antiguos alumnos que estamos esperando recibir una explicación de porque se han tolerado abusos tan repugnantes y no se han denunciado ante las autoridades cuando era menester. ¿Por qué tanta gente calla y mira hacia otro lado cuando alguien protesta?, ¿les da vergüenza?, ¿tan cobardes son?.

¿Las víctimas son humilladas?

Considero vergonzoso e indignante que varias cuentas de Maristas y de asociaciones unidas a la marca “Marista” se nieguen a darnos explicaciones no solo por mensaje directo en las redes sociales, sino por teléfono o incluso en persona. Considero vergonzoso que se nos amenace con denunciarnos por hablar y por expresar el dolor que sentimos. Algunas cuentas como Maristas en España incluso nos han bloqueado en Twitter, denotando no solo falta de sensibilidad, sino una cobardía que sorprende en una institución que siempre ha hecho gala de nobles valores académicos. ¿Dónde está el amor al prójimo, la transparencia, el respeto por el ser humano y el defender la verdad?. El mirar hacia otro lado es una práctica muy habitual, no solo en Maristas, sino en la mayoría de escuelas con problemas, donde el corporativismo esconde delitos realmente graves, por tal motivo, ahora mas que nunca creo que no debemos callar.

Muchos se sorprenden de que el bueno de G.F, que les abría la puerta en Rubí fuera lo que decimos que es…pues si, detrás de esa sonrisa se escondía alguien con un pasado muy oscuro, que nos hizo mucho daño. En ocasiones, el desconocimiento puede perdonarse, pero el insulto a las víctimas de malos tratos es deleznable, demostrando que no hay mas ciego que el que no quiere ver. No puedo ocultar mi asombro cuando ex-alumnos afirman en redes sociales que guardan un grato recuerdo de sus años en Maristas, asegurando que no veían nada extraño, que todo era muy normal. Me entristece observar su reacción cuando les preguntas si pegar a niños, gritarles o incluso humillarles les parece algo “normal”, pues o callan o te sueltan que estoy exagerando, que no había para tanto. Negar un problema, no querer verlo o pensar que con la perspectiva temporal, las cosas se olvidan, es un grave error que no ayuda a nadie. Lo siento, pero no me creo que los que afirman que todo era maravilloso, que no había ningún problema y que expulsar a alumnos que no llegan a cierto nivel es correcto, no tengan ninguna lucha o duda a nivel interior.

Nuestras vidas han pasado a ser digitales, nuestros amigos virtuales, y casi todo lo que queremos saber está a un solo clic de distancia. Experimentar el mundo a través de información de segunda mano no es suficiente. Si queremos saber la verdad, tenemos que buscarla, aunque a muchos les duela saber en que escuela están, que dirección tienen y que tipo de profesores tienen. Nunca conoceremos nuestro potencial total, a menos que nos obliguemos a descubrirlo, es algo que he aprendido con el tiempo y cuando pienso en lo que me gritaban algunos hermanos y profesores en La Inmaculada, solo puedo sentir lástima por alguien que llamaba fracasados a los que no se aprendían definiciones de memoria o que disfrutaban mas de la geografía que de las matemáticas. – La religión se aprende con sangre – me gritó una vez el hermano G. F durante una de sus clases de religión. Por aquí rezando y con el mazo dando…¿Qué ocurría si no te sabías el Padre Nuestro de memoria?…mejor no saberlo…

Pero no todo fueron malos recuerdos, como ya expliqué en otros artículos, tanto Manuel Martos, como Alfonso Guerra, Vicente y Víctor Martí o Emilio Pérez Iscla, se portaron de maravilla conmigo y mis compañeros. El mejor profesor lo tuve en cuarto de EGB, Manuel Monedero (que anteriormente estaba en sexto) me enseñó a disfrutar de un viaje, de una excursión, enseñando como lo hacía Fernando Fernán Gómez en La Lengua de las Mariposas, sin gritar, de forma amable; ayudando al que le costaba mas y fomentando la humildad en aquellos que obtenían mejores calificaciones. Reconozco que dentro de los Maristas he encontrado a maravillosos profesionales de la enseñanza, gente que profundizaba en el autodescubrimiento y el librepensamiento, algo que muchos hermanos veían como un pecado, pues según ellos, los niños tenían que recitar fórmulas y definiciones de memoria, la tabla periódico de los elementos y un largo etc…antes de poder pensar por si mismos. ¿Recuerdan a John Keating, el profesor al que da vida el desaparecido Robin Williams en El Club de los Poetas Muertos?, pues yo tuve a varios John Keating en los Maristas La Inmaculada, hasta que llegamos a sexto de EGB. ¿Recuerdan la dureza del director de la escuela en el filme de Peter Weir?, ¿recuerdan al padre que odia el teatro, forzando el suicio de su único hijo interpretado por Robert Sean Leonard?…Esas actitudes totalitarias, que fomentaban los castigos físicos, los azotes y el odio, generaban una violencia inusitada en menores de edad, y por mucho que el cine pueda parecer exagerado, era una práctica muy normal en escuelas privadas de alto nivel, y por aquel entonces los padres toleraban que un profesor le diera una paliza a su hijo si se portaba mal…algo que con el paso del tiempo fue quedando atrás, pero que en muchas escuelas

Con el paso del tiempo, he dudado de la integridad del hermano B durante mi estancia en los Maristas. He dudado de su buena fe a la hora de entender y castigar a quienes pegaban a niños, los insultaban y los sometían a abusos. Con el paso del tiempo he madurado, he dejado atrás mis miedos y mis bloqueos y me he lanzado en busca de la verdad, descubriendo como los Maristas escondían a maltratadores. Ahora solo me falta encontrar a J. D, el hermano que nos reventaba la nariz a bofetadas y que nos miraba con lascivia cuando nos gritaba. Benedé ya ha sido descubierto, tras pasarse de la raya y tirarnos borradores a la cabeza. De P no me los esperaba pero como A. R ya ha fallecido, ahora solo queda esperar que los máximos responsables de Maristas entornen el mea culpa y pidan perdón públicamente, ante nuestros ojos, a la vez que prometen no expulsar a mas niños con Asperger o con un nivel inferior al que ellos consideran normal. ¿Es normal que una escuela concertada expulse a niños con problemas y se nieguen a darles una educación aunque profesores y asistentes supliquen a la dirección que no lo hagan?

La mala praxis Marista no solo se centra en el silencio, el encubrimiento y el mirar hacia otro lado, sino que se centra en el trato que dispensan hoy en día a las familias cuyos niños no alcanzan cierto nivel, algo de lo que tengo pruebas, entrevistas y testimonios muy cercanos. No es normal que inspectores de la Generalitat y profesores lloren ante un padre y una madre cuyo hijo es “invitado” a abandonar la Inmaculada porque no cumple los requisitos de perfección necesarios. Todos estos argumentos, nos conducen de forma inevitable, a buscar la verdad y es en la verdad donde muchos encontramos descanso y paz. Darse por vencido es la primera manera de perder.

Estos son los puntos que considero conveniente someter a reflexión por parte de la actual directiva Marista:

  • Aceptar y reconocer que durante años han encubierto a delincuentes alejándolos o directamente, escondiéndolos de la circulación.
  • Obligar a pedir perdón a los hermanos y profesores que siguen vivos, cuya actitud deplorable causó graves daños en muchos niños.
  • Reconocer falta de transparencia.
  • Reconocer que en su momento, no se tuvieron en cuenta las quejas de muchos padres.
  • Reconocer la mala praxis de ciertos hermanos, profesores y de directores.
  • Reconocer las expulsiones sistemáticas de alumnos que no cumplen con los “requisitos necesarios” o el nivel para ser alumnos de Maristas.
  • Realizar un propósito de enmienda y buscar vías de diálogo y comunicación que permitan que todos los alumnos, sean como sean y tengan lo que tengan, puedan estudiar y crecer como personas en los Maristas.
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