Los amantes del cine de aventuras y del cine rodado en espectaculares escenarios naturales, están de enhorabuena gracias al lanzamiento de un lujoso pack en Blu-Ray que incluye las 22 películas de James Bond estrenadas hasta la fecha, llenas de extras y con un libro conmemorativo con todos los carteles de las películas.

Aunque no estemos hablando de películas de montaña propiamente dichas, el alpinismo y el esquí forman parte de varios títulos de la serie Bond, incluyendo quizás algunas de sus mejores películas. Para situarnos, realizaremos un viaje al pasado, hasta el año 1962, hace justo 50 años, cuando se estrenó Dr.No.

Por aquel entonces el Vaticano publicó en el Osservatore Romano un durísmo artículo donde tachaban la película y el personaje de “peligroso, violento, vulgar, sádico y excesivamente abierto al sexo por placer”. Casi al mismo tiempo, el presidente Kennedy declaraba en una entrevista que una de sus novelas favoritas era Desde Rusia con Amor de Ian Fleming y poco a poco, el gran público fue descubriendo a uno de los personajes mas carismáticos y longevos de la historia del cine. James Bond no deja de ser el reflejo aventurero de su creador, un Ian Fleming que durante su juventud pasó de la prestigiosa escuela de Eton a las nieves de Kitzbühel (Tirol austriaco), donde aprendió a esquiar. Fleming también estudió en Münich y Ginebra y llegó a trabajar durante la II Guerra Mundial para la inteligencia británica, tomando como base un gran nido de espías como era el Casino de Estoril (Portugal), que aparece en el filme Al Servicio Secreto de su Majestad (1969). Un buen amigo de Ian Fleming, John Pearson, escribió en 1973 una biografía imaginaria autorizada de James Bond, donde se detalla el origen y las aficiones del agente 007, siguiendo las pautas y las indicaciones que había dejado en vida Fleming. Según Pearson, el padre de 007 era escocés y su madre suiza. Una de las grandes aficiones del enérgico y atlético Andrew Bond (padre de James Bond) era el alpinismo y la escalada, y dicha afición le llevaría a morir junto con su esposa escalando en las Aiguilles Rouges. Los padres del joven James, le transmitirían en vida su pasión por la montaña tal y como se puede comprobar en varias de sus películas sea escalando, esquiando o improvisando fugas por zonas de montaña abruptas y agrestes. Puede que el hecho de incluir Escocia, en el guión de Skyfall, sea un guiño a los orígenes de la familia Bond, algo que los fans de la serie suelen agradecer cuando detectan homenajes escondidos en las películas.

La montaña hizo su aparición en la serie Bond en 1963, hacia el final de Desde Rusia con Amor, cuando Bond huye precipitadamente a través de los Alpes dináricos (en la frontera de Montenegro oriental y Albania septentrional). En Goldfinger (1964) el amor de Ian Fleming por Suiza sitúa una buena parte de la acción en territorio helvético y Sean Connery cruza con su Aston Martin DB5 el Valais, llegando hasta el Furkapass, el glaciar del Ródano y el histórico Hotel Belvedere.
La factoria del villano Auric Goldfinger está situada junto a Luzerna, y actualmente es la fabrica de los aviones Pilatus. James Bond volvería a Suiza a lo grande en 1969 con Al Servicio Secreto de su Majestad. Los productores de la serie Albert R. Broccoli y Harry Saltzman deciden situar la acción de casi toda la película en lo alto del Schilthorn (Piz Gloria, 2.971m), una cumbre situada entre el valle de Lauterbrunnen y el Sefinental, en el Berner Oberland, justo delante del Eiger, el Mönch y la Jungfrau. Las panorámicas aéreas son impresionantes y por primera vez, 007 esquia. George Lazenby solo interpretó a Bond una vez y le tocó sudar junto al cámara especialista en esquí extremo Willy Bogner, quien rodó espectaculares escenas de acción colgado de un helicóptero o esquiando hacia atrás a gran velocidad.

De los Alpes pasamos al Monte Asgard en la isla de Baffin (Canadá), famosa últimamente por el excelente filme The Asgard Project de Alastair Lee. Rick 
Sylvester fue el escalador y saltador que se encargó de doblar a Roger Moore en el filme La Espia que me Amó (1977), cuando 007 realiza un impresionante salto BASE desde el monte Asgard, abriendo durante la caída un paracaídas con la bandera del Reino Unido. En 1973 Sylvester se había convertido en leyenda cuando esquió la parte alta del Capitán y saltó en paracaídas, descendiendo 914m. El salto fue considerado como el mas grande de la historia y uno de los mas arriesgados. Actualmente está retirado, pero siempre ha destacado la importancia de no parar de entrenar a la hora de realizar actividades extremas en montaña.

Tras su paseo por el espacio y una trepidante secuencia colgado de los cables del teleférico del Pan de Azucar en Río de Janeiro en Moonraker (1979), James Bond volvía a calzarse unos esquís en Solo para sus ojos (1981), donde se nos muestran las Dolomitas en todo su esplendor desde la cumbre de la Tofana en Cortina d´Ampezzo (Italia). Las escenas de escalada del último tramo del filme se filmaron en el monasterio de la Santísima Trinidad en Meteora (Grecia) y Rick 
Sylvester volvió a ser el encargado de doblar a Roger Moore. En esta ocasión, escaló y se descolgó espectacularmente para rodar escenas realmente arriesgadas. Los monasterios de Meteora empezaron a construirse en el siglo XIV y desde entonces estan habitados por monjes Cristianos Ortodoxos que forman parte del monacato ortodoxo griego. Todo el conjunto de monasterios, situado a unos 600m sobre el nivel del mar, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. Inicialmente los monjes de Meteora no aprobaron la filmación de las escenas de escalada y llegaron a enfrentarse con la productora del filme, boicoteando el rodaje tendiendo sábanas y la colada entera delante de las cámaras. Las autoridades griegas tuvieron que mediar con los representantes eclesiásticos, resolviéndose de esta forma el conflicto diplomático entre ambas partes. La roca por donde escala James Bond es conglomerado, digamos que recuerda a un rocódromo, es decir, tienes muchas presas para elegir, pero hay que tener cuidado porque algunas de ellas se caen, sobretodo si son vías que no se repiten mucho y que ofrecen poca seguridad.

En Meteora existen vías repetidas donde no hay que tener problemas, además los alejes son importantes, en 1 largo lo mismo hay 2 seguros si son muy fáciles y 4 o 5 si son IV+, V, V+, es decir, a un seguro cada 7,8 o 10m. Son fisuras/chimeneas normalmente ciegas.

En 1985 llegaría Panorama para Matar, con un arranque que nos sitúa en Siberia (Islandia en realidad) y con un trepidante descenso fuera pista. El doble de 007, Tom Sims, inventó en 1963 una tabla de skate para deslizarse por la nieve, que bautizó como ‘Skiboard’, y en 1976 fundó la marca Sims. Durante cuatro décadas continuó revolucionando el deporte del snowboard trayendo a esta modalidad deportiva algunas primicias como la primera tabla con borde de metal, inventó el half-pipe para snow, el primer modelo profesional, las tablas específicas para las mujeres o las fijaciones plegables. Recientemente fallecido, Sims pasó a la historia por aparecer en un filme de la serie Bond surfeando por encima de la nieve y el agua a ritmo de los Beach Boys. En Panorama para Matar, también tenemos un salto en paracaídas desde la torre Eiffel impresionante (que costó mas de una discusión con el ayuntamiento de Paris) y escenas rodadas en lo alto del Golden Gate (San Francisco).

Jubilado Roger Moore, el galés Timothy Dalton escaló con elegancia el Peñón de Gibraltar en Alta Tensión (1987), siendo testigo del asesinato, en plena escalada, de varios de sus compañeros a manos de los rusos. Mas tarde, y tras lanzarse desde el peñón en paracaídas, cruzará la frontera entre la antigua Checoeslovaquia y Austria deslizándose por la nieve sobre la funda de un valioso chelo, mientras esquiadores armados de ejército comunista le persiguen sin descanso por el bosque y por encima de un lago helado.

En 1995 Pierce Brosnan se metía en la piel de 007 y su doble saltaba espectacularmente desde la presa de Verzasca, situada en el valle del mismo nomnre en el Ticino (Suiza). El especialista Wayne Michaels realizó una caída de unos 200m alcanzando los 160 km/h. Para evitar que colisionara con el muro de la presa, la cuerda se sujetó a una grúa de manera que le permitiera dar un salto más limpio. Las nieve que acompaña la acción al inicio de Goldeneye, volverá a ser protagonista en su próxima película El Mañana Nunca Muere (1997), rodando escenas en la estación de esquí de Superbagneres (Luchon, Pirineo francés) que simulará los Urales. La montaña en este caso, servia de escondrijo a una banda de traficantes de armas, que, evidentemente, será desarticulada y destruida por un Bond que ni se despeina.

En El Mundo nunca es suficiente (1999) Pierce Brosnan no solo vuelve a pisar nieve sino que se calza por primera (y única) vez unos esquís, deslizándose por las laderas nevadas de Azerbaijan tras saltar desde un helicóptero junto a Sophie Marceau. En realidad, las escenas de esquí se rodaron en el Valle de Chamonix, en les Grands Montets (Argentiere) y en la película, si miramos con detalle se aprecia la Aiguille de Dru y el Mont Blanc al fondo de las imágenes. En Muere otro Día (2002), Brosnan se despide del personaje al volante de su Aston Martin V12 Vanquish deslizándose por encima de los glaciares Jökulsárlón y Höfn en Islandia. Algunas escenas correspondientes al palacio de hielo y a la persecución en el hielo también ser rodaron en el glaciar del Parque Nacional de Jostedal, en Noruega.

Curiosamente, en las cuatro películas interpretadas por Pierce Brosnan aparece nieve o hielo, seguido en número de filmes alpinos por Roger Moore, Timothy Dalton y George Lazenby. Ni Sean Connery ni Daniel Craig se han calzado unos esquís ni han pisado unas pistas de esquí o una pared de roca/hielo. Como detalle técnico, dos de las marcas utilizadas por 007 en sus descensos esquiando fueron Olin y Rossignol. Sir Roger Moore, quien recientemente ha abandonado el esquí por motivos de edad, siempre se ha considerado un entusiasta de los deportes de invierno y hace años adquirió un chalet en la estación de esquí suiza de Gsstad, mudándose a posteriori a Crans-Montana (Suiza) donde todavía posee un magnífico chalet junto a la línea de meta de la pista National (Copa del Mundo).

 

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