País: Alemania Año: 1943 Director: H. A Lettow y Ernst Schäfer Reparto: Horst Preusker (narrador), Ernst Schäfer, Bruno Beger, H.A Lettow, Horst Preusker (narrador) Música: Alois Melichar

Bajo la supervisión de Heinrich HImmler, el Tercer Reich organizó antes de la Segunda Guerra Mundial diversas expediciones científicas a lo largo y ancho del planeta, algunas realmente famosas, como la capitaneada por Alfred Ritscher que llevó entre 1938 y 1939 a un grupo de alemanes a la Antártida y otras no tanto, como las exploraciones realizadas en Turquía o en Irak. Entre los años 1938 y 1939 se organizó una de las expediciones mas ambiciosas que Himmler podía imaginar. Durante dos años un grupo de alpinistas y científicos realizó un impresionante (y surrealista) viaje a la cordillera del Himalaya, con la intención de recopilar datos pseudo-científicos que lograran demostrar la superioridad de la raza aria. Gracias a todo el material filmado, Ernst Schäfer dirigió el documental Geheimnis Tibet (1943), donde narraba, desde su particular punto de vista, sus experiéncias en el Tibet. La película de Schäfer se estrenó en Alemania con el subtítulo de Lhasa-Lo – Die verbotene Stadt y sin lugar a dudas, se convirtió en todo un referente para el partido nazi a la hora de publicitar sus logros y sus ideas. Claro ejemplo de documental político, Geheimnis Tibet nos demuestra el poder y la utilidad del cine a la hora de convecer a las masas.

“Geheimnis Tibet” es un documental único, realmente espectacular. Como película merece ser tratada con absoluto respeto pues aporta imágenes nunca vistas con anterioridad y a nivel técnico supone un gran avance tanto por la resistencia de las cámaras como por la dificultad del viaje en si y por todo lo que implica trabajar en localizaciones enclavadas en el corazón del Himalaya en los años 40. Una vez aclarado y defendido el tema técnico, la película actúa en todo momento como un instrumento descarado de propaganda del Tercer Reich, pues es un encargo personal de Heinrich Himmler, quien no cesó en su empeño de demostrarle al mundo la supremacía alemana a través de los ojos de un joven fanático asesino de Osos Panda llamado Ernst Scháfer. Tildamos de fanático a Schäfer tras leer declaraciones suyas publicadas en distintos medios de comunicación donde sin ningún reparo pone de manifiesto su particular forma de entender la ciencia. Para descubrir realmente todos los entresijos de la expedición Nazi al Tibet en 1938, resulta de mucha utilidad la novela de Christopher Hale “La Cruzada de Himmler”, publicada por Inédita Editores, donde se detalla a la perfección el trabajo realizado por Schäfer y Bruno Beger en Asia antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Su afiliación al partido Nazi y su mentalidad obsesiva no le absuelven de formar parte de un proyecto en el que la raza pura alemana debía imponerse por encima de las demás, ahora bien, tras analizar toda la documentación que ha llegado a mis manos, puedo afirmar que muchos de los jóvenes alemanes que despuntaron a la hora de abrir vías de escalada en regiones inhóspitas se afiliaron al partido con la intención de buscar un patrocinador poderoso que cubriera con todos sus gastos. Tal y como sucedió con Heinrich Harrer, autor de “Siete años en el Tibet”, Schäfer también poseía una ambición sin límites, pero con mucha menos humanidad que Harrer. Varios historiadores coinciden al afirmar que Schäfer nunca hubiera sido capaz de entablar amistad con el Dalai Lama, y muchos menos enseñarle tantos conocimientos históricos. Schäfer se lanzó a protagonizar sonados episodios en la India y en el Tibet contando con la ayuda de su carácter guerrero. Su hambre de fortuna y gloria le llevaron a convertirse en un cazador obsesivo que se dedicó a liquidar por puro placer osos Panda totalmente indefensos y a llenar sus maletas con “trofeos” de caza que levantarían la admiración del partido en Berlín y la vergüenza ajena de media comunidad científica internacional. Dicho esto, el documental que nos implica, representa una vez más, un documento único filmado con pocos medios pero con una ambición y una sangre fría admirables.

Schäfer contó con el apoyo de Sir Francis Younghusband, explorador pionero en el Himalaya durante los años veinte y autor de diversos estudios sobre el Everest. La excelente fotografía del fllme corrió a cargo de Ernst Krause y el Doctor Von Rauch.

Víctor Riverola i Morera
Jekaterina Nikitina

 

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