Dia 7 Simplonpass, Brig, Oberwald, Glestch, Furkapass, Glaciar del Ródano

Una semana en el Valais pasa muy deprisa y tras cinco días de trekkings y ascensiones…decidimos pasar los dos últimos días descubriendo dos alojamientos históricos que forman parte de la cultura de montaña en los Alpes del Valais.

Una vez nos levantamos por la mañana en el Hospicio napoleónico del Simplon, desayunamos todavía a oscuras y bajamos en Bus-Postal hasta Brig, donde esperamos unos veinte minutos la salida del tren de la MGB (Matterhorn Gothard Bahn) que nos llevaría hasta Oberwald en el Obergoms. La estación de autobuses de Brig está situada entre la estación de los ferrocarriles estatales (SBB) y los andenes de la MGB. Una vez mas, Suiza nos demuestra su sentido práctico y su lógica.

La línea ferrea de la MGB conecta Zermatt con Andermatt y Goshenen, pasando por el túnel del Furka. Nosotros llegamos hasta la estación de Oberwald, donde se encuentra la boca oeste del tunel de base del Furka. Desde este punto, el Bus-Postal inicia una frenética subida hasta el Furkapass, pasando por Gletch, pequeña aldea hasta donde llegaba el glaciar del Ródano en el siglo XIX y por donde pasa el ferrocarril de vapor del Furka, que todavía funciona gracias a un grupo de voluntarios que se encargan de su mantenimiento de forma totalmente altruista. La subida es vertiginosa y a los amantes del cine nos traslada hasta 1964, cuando Sean Connery perseguía a Goldfinger en el filme de la serie Bond del mismo nombre.

Antes de llegar a puerto, nos encontramos en medio de una curva con el histórico Hotel Belvedere, construido en 1882 por el empresario de Zermatt, Joseph Seiler, pionero de la hostelería de montaña en Suiza. Desde el párquing que encontramos delante del Hotel Belvedere, subimos unos metros y entramos en la pequeña tienda de recuerdos que a la vez hace de entrada a la gruta de hielo excavada en el interior del glaciar del Ródano. Dicha cueva cada año avanza y se debe re-excavar para garantizar su integridad y seguridad. Desde el Belvedere se inicia uno de los trekkings mas impresionantes de la región, el de las Cuatro Fuentes, que nos llevará a descubrir el Ródano y el Rhin, pasando por paisajes de ensueño.

Recorrer desde las inmediaciones del Hotel Belvedere el glaciar del Ródano no es complicado si se tiene experiencia en cruzar glaciares con grietas de cierto tamaño. El uso de la cuerda y los crampones no solo es indispensable, sino que nos ayudará a descubrir de una forma segura rincones de un glaciar enorme en regresión, que lucha por mantener con dignidad sus hielos azules año tras año. Pasar toda la mañana y el mediodía pateando hielo en septiembre no solo nos relaja y refresca, sino que nos ayuda a mezclarnos con un paisaje alpino de primera magnitud completamente solos. Sin nadie. Ni senderistas, ni alpinistas, ni turistas. Solos en medio del cielo y el hielo. Una gozada.

Por la tarde, tuvimos tiempo de revivir el pasado a bordo del ferrocarril de vapor del Furka, que cruza el puerto unos metros por debajo, mas o menos por la cota 2.100m, siendo el ferrocarril de vapor mas alto de Europa. Llegados a este punto agradecemos la ayuda y la compañía de nuestro amigo Bruno (Turismo de Obergoms) que se portó de maravilla a la hora de mostrarnos una zona y un paisaje que desconocíamos por completo.

El Bus-Postal asciende rápido y seguro las últimas rampas del Furka y cruza desde el Valais hasta el Uri, bajando hacia Realp. La linea de la MGB sigue hasta Andermatt y Goshenen, desde donde se puede seguir hasta Luzerna, Milan o Zurich a bordo de la SBB. Pernoctar en el Hotel Belvedere se merece un post entero, pues la sensación de estar formando parte de la historia de los Alpes es tan grande, que si encima estas solo en el hotel, la experiencia merece ser relatada con detalle.

Por la mañana, a las 09:35h el Bus-Postal que para a las puertas del Hotel Belvedere nos recogió y nos llevó hasta Oberwald, pasando por Gletsch. Nuestro chófer, el señor P. Bürgi, nos detallaba cada rincón por donde su autobús pasaba, demostrando una vez mas la polivalencia de los conductores suizos. Mr. Bürgi nos ayudó con el equipaje y tuvo una atención especial para con nuestros hijos, algo que no se olvida a la hora de recomendar el Bus-Postal como un medio de transporte ideal para descubrir los pequeños valles suizos, allí donde no llega el ferrocarril.

Nos despedimos del glaciar del Ródano y seguimos el curso del gran río hasta Brig a bordo de la MGB, para cambiar al Inter Regio de la SBB que nos llevó hasta el aeropuerto de Ginebra.

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