Una superproducción de lujo sobre una de las mayores catástrofes acontecidas en el techo del mundo.

Impresionante el reparto que ha reunido el director islandés Baltasar Kormákur, para Everest, donde se narra la tragedia acontecida en el Everest los días 10 y 11 de mayo de 1996. La película se está rodando actualmente en varias localizaciones, que incluyen Nepal, Val Senales (Italia), los estudios de Pinewood, donde suelen rodarse los filmes de James Bond y los míticos Cinecittà, en Roma. Universal Pictures produce y distribuye, junto con Walden Media y Cross Creek Pictures. Desde los tiempos de Límite Vertical (destrozada por gran parte de la crítica y por alpinistas de todo el planeta, pero apreciada por gran parte del público), que no se rodada una super-producción de tamaña envergadura tocando un tema tan complicado como son las tragedias en el Himalaya, cargadas de polémica y opiniones enfrentadas.

El director, Baltasar Kormákur se inició en el mundo del cine y el teatro en su Islandia natal, dirigiendo varias obras para el Teatro Nacional de Islandia y rodando películas tan interesantes como 101 Reikiavik, protagonizada por Victoria Abril, antes de dar el salto a Hollywood con Verdades ocultas, Contraband o 2 Guns.

El equipo de guionistas, capitaneado por el escarizado Simon Beaufoy (Slumdog Millionaire, 127 Horas), se ha documentado para narrar lo acontecido durante la primavera de 1996 en el Everest, donde fallecieron 15 personas, convirtiéndola en la más trágica de la historia del Everest, hasta los dramáticos acontecimientos de la pasada primavera (2014). Entre los ocho fallecidos durante el descenso de la cumbre el día 10 de mayo, se encontraban los directores y guías de montaña de las entonces más importantes compañías de guías de altitud del mundo: Rob Hall, director de Adventure Consultants; y Scott Fisher, de Mountain Madness. En el filme, el actor Jason Clarke     interpreta a Rob Hall y el cotizado Jake Gyllenhaal (Zodiac, Brokeback Mountain) a Scott Fischer. Para interpretar a la pareja de Hall se ha contratado a la siempre efectiva Keira Knightley, quien, como la mayoría de sus compañeros de reparte, se estrena en una película de montaña.

A nivel técnico, se ha contratado a Salvatore Totino, director de fotografía de El Desafío – Frost contra Nixon, El Código DaVinci o Ángeles y demonios. La banda sonora corre a cargo del italiano Dario Marianelli, uno de los mejores compositores que podemos encontrar en la actualidad. Elegante y sorprendente, Marianelli ha demostrado su savoir-faire en filmes como Expiación, V de Vendetta, Jane Ayre, Orgullo y Prejuicio o Anna Karenina.

Everest

 

Everest, ficha técnica

Director: Baltasar Kormákur País: Reino Unido-Estados Unidos Año: 2015 Guión: Simon Beaufoy, Lem Dobbs, Justin Isbell, Mark Medoff y William Nicholson Director de fotografia: Salvatore Totino Música: Dario Marianelli Reparto: Jake Gyllenhaal (Scott Fischer), Jason Clarke: (Rob Hall), Keira Knightley (Jan Hall), Robin Wright (Peach Weathers), Sam Worthington (Guy Cotter), Clive Standen (Ed Viesturs), Michael Kelly (Jon Krakauer), Josh Brolin (Beck Weathers), John Hawkes (Doug Hansen), Vanessa Kirby (Sandy Hill Pittman), Elizabeth Debicki (Dr. Caroline Mackenzie), Micah Hauptman (David Breshears)

 

La historia

El día de cima las cosas comenzaron a ir mal pronto. Las cuerdas fijas no estaban instaladas y las tres expediciones, las comerciales de Adventure Consultants y Mountain Madnnes junto con una taiwanesa, se vieron retrasadas durante varias horas. Después, la lentitud. Entre otras razones porque ninguno de los clientes de Hall y sólo dos de Fischer (Charlotte Fox con el G2 y el Cho Oyu y Pete Schoening, de 68 años, responsable de la primera ascensión al Gasherbrum 1 en 1958 y de salvar la vida a seis compañeros en 1953 al detener su caída en el intento americano al K2 pero que decidió no participar en el intento final) habían ascendido un ochomil con anterioridad. Uno más tenía intentos previos al Everest llegando a la Cumbre Sur. Esta ética comercial de aceptar clientes inexpertos para subir el Everest fue fuertemente criticada. Para compensar la inexperiencia había tres guías por expedición, un sherpa por cada cliente, cuerda fija que se tendría que haber instalado a tiempo, y oxígeno que al ralentizarse la ascensión estaba condenado a acabarse antes de tiempo.

Otro elemento de debate y polémica fue la decisión de Anatoly Boukreev, el ochomilista más fuerte del momento (y hasta que falleció en 1998 en el Annapurna barrido con Dimitri Sobolev por una avalancha, con Simone Moro como único superviviente para contarlo en su emotivo e interesante Estrellas en el Annapurna), de no usar oxígeno mientras abría huella y guiaba la ascensión. Por ello fue criticado por Jon Krakauer en su obra Mal de Altura. La versión de Anatoly se recogió en Everest 1996, The Climb, un libro escrito por G. Weston de Walt. Ambos llegaron a enfrentarse dialécticamente en público durante una conferencia en el Festival de Banff, algo de lo que Krakauer, después, se arrepentirá profundamente.

Los hechos fueron que Boukreev no usó oxígeno. Estuvo esperando en la cima y comenzó a sentir mucho frío. Se bajó al Collado Sur para preparar líquido y estar preparado para ayudar cuando los clientes descendieran. Para Krakauer, si Boukreev hubiera usado oxígeno durante la ascensión, habría estado allí para ayudar a los clientes en apuros sin tener que subir a por ellos cuando la tormenta estaba desencadenada. Sea como fuere, salvó después tres vidas, pero, para algunos, se le calificó de salvador cuando había contribuido con su decisión –que le consultó a su jefe, Fischer, al cruzarse con él la tragedia.

En el fondo también entraban en conflicto dos maneras de contemplar la profesión de guiar en altitud. Sin que esto signifique dejar a los clientes a su suerte, Boukreev era de la opinión de que los alpinistas debían estar a la altura de la montaña. “Para escalar a 8.000 metros (…) no hay dinero que pueda garantizar el resultado. Parece que cada vez hay más gente dispuesta a pagar dinero al contado, pero no todos tienen intención de invertir en sí mismos, de aportar el esfuerzo personal que haga falta para prepararse gradualmente en cuerpo y mente, de comenzar con cimas más bajas y dificultades más sencillas y para intentar al final subir ochomiles” (Anatoly Bukreev, héroe o villano, por Mirella Tenderini, Desnivel 146). “En la Cumbre Sur comencé a preguntarme dónde estaba Scott. Quizá fuera necesario enviar de vuelta a algunos clientes desde este punto, pero él no estaba aquí para hacerlo, y no no me sentía con derecho a tomar esa decisión” señala en la obra Everest 1996, donde refleja su visión de los acontecimientos, tanto información como opiniones.

En el otro lado, de un modo un tanto irónico, mordaz, estas palabras con las que Rob Hall recibía a Jon Krakauer: “He conseguido que tíos más patéticos que tú subieran el Everest”. Krakauer, alpinista nada patético que había escalado el Cerro Torre (sin hongo) por la Ferrari, y respetado periodista que ese mismo año publicaba Hacia tierras salvajes (Into the wild), llevada al cine por Sean Penn en 2007, escribió Mal de Altura (Into Thin Air: A Personal Account of the Mt. Everest Disaster) como ampliación a su reportaje para la revista Outside. Un cuidado y honesto trabajo periodístico por el que desfilan hechos y caracteres desde su óptica personal, como reconoce en el título, ya que confiesa que su juicio pudo estar mermado por los efectos del aire sutil que se respira en altura.

De momento, el rodaje avanza a buen ritmo y tanto por el contenido humano de la historia, como por el elenco de actores y actrices protagonistas, podemos afirmar que la película, que se estrenará en 2015, promete ser uno de los grandes estrenos del año.

Víctor Riverola i Morera

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