“Infierno Blanco” (“The Grey”)

La película, producida por Tony Scott y Ridley Scott, esta basada en un relato del escritor Ian Mackenzie Jeffers titulado  Ghost Walkers. La acción arranca en una refinería de Alaska, donde se procesa el crudo en diversos productos para su uso comercial. Los trabajadores soportan unos agotadores turnos de cinco semanas las 24 horas del día, y después tienen unas dos semanas de vacaciones. Un grupo de hombres que se disponen a regresar a casa se topan con una tormenta brutal que provoca que su avión se estrelle en la tundra de Alaska. Todos los pasajeros mueren excepto ocho supervivientes que deciden dirigirse al sur, hacia la civilización, mientras los persigue una manada de lobos misteriosos, casi sobrenaturales y que parecen prehistóricos por su tamaño y ferocidad.

Liam Neeson

Los supervivientes, expuestos a heridas mortales y un tiempo inclemente, disponen de pocos días para escapar de los gélidos elementos (y de una feroz manada de lobos cazadores) antes de que sea demasiado tarde.

Desde el cine mudo de Nanuk, el esquimal (Nanook of the North, 1922) hasta la espectacularidad de Tiburón (Jaws, 1975), uno de los temas cinematográficos más perdurables es el clásico conflicto entre el hombre y la naturaleza. Ahora llega una emocionante nueva aventura de un grupo de hombres muy hombres perdidos en una tierra inhóspita y enfrentados a unas condiciones insoportables y a unos depredadores de pesadilla. En INFIERNO BLANCO, con las montañas heladas de Alaska como telón de fondo, una manada de lobos salvajes, amenazantes y sanguinarios persiguen incansablemente a sus presas humanas. A medida que las indefensas víctimas caen una a una, las posibilidades de supervivencia del último de estos hombres son cada vez más remotas. «Mi personaje tiene una relación particular con estos lobos», explica Neeson. «Trabaja en la primera línea de la refinería y su trabajo es encargarse de que los animales no se acerquen a los trabajadores. El pensamiento que ronda la mente de Ottway es que, tal vez, los lobos han venido a buscar venganza.»

«Es una película de supervivencia pura y dura», declara el director y coguionista Joe Carnahan, que ha conocido el éxito con Narc y Ases calientes. En INFIERNO BLANCO, un grupo de hombres debe luchar por sobrevivir ante el frío extremo y la nieve, y ante una manada de lobos hambrientos que protegen su territorio. «Si te dan miedo los animales salvajes o viajar en avión, esta película te marcará durante mucho tiempo.»

«Esta película toca muchos géneros», asegura la productora Jules Daly. «Es un thriller. Es una película de terror. Es un drama con hombres que luchan por sobrevivir.» Basada en el relato Ghost Walker de Ian Mackenzie Jeffers, INFIERNO BLANCO es la segunda colaboración entre Carnahan y la superestrella internacional Liam Neeson. El actor irlandes, tras leer el guión,  se ofreció inmediatamente para el rol protagonista, aun sabiendo perfectamente que Carnahan, buscando el máximo realismo, querría rodar en exteriores alrededor de la zona subártica. «Cuando leí el guión tenía 57 años, y mi niño interior pensó que sería genial asumir un papel tan exigente», recuerda Neeson. «Quería que el público dijera “Hala, ¿cómo pueden hacer eso estos tíos?”. Y al mismo tiempo, yo pensaba “¿Estaré a la altura físicamente?”.»

Joe Carnahan: Esta «historia de supervivencia» se vio enriquecida con cuestiones mucho más existenciales con las reescrituras efectuadas a lo largo de los años. «Quería algo que tuviera un sentido más profundo, algo que cuestionara la naturaleza, la vida y a Dios. Los lobos forman parte de esto. Son tan omniscientes y todopoderosos como los ríos, las ventiscas o cualquier otra cosa con la que se topan. Quería mostrar a estos hombres como intrusos, en un enfrentamiento entre la industria y el mundo natural. El centro de la historia es claramente estos hombres y su viaje. Pero también quería que fuera algo más que una mera película de acción con un desarrollo previsible.»

La camaradería estaba garantizada cuando el equipo se reunió en un remoto paraje montañoso situado en Smithers, un pueblo de 5.500 habitantes de la Columbia Británica, a 12 horas de distancia en coche de Vancouver, al norte de la ciudad canadiense. «Hay una cita muy buena de sir Ernest Shackleton que dice que lo que el hielo quiere, el hielo se lo lleva», afirma Carnahan. «Eso mismo lo pudimos experimentar en las montañas. Estábamos completamente a merced de los caprichos de la naturaleza, y, aunque resultaba frustrante, también me pareció fascinante.»

El director buscó desde el principio el máximo realismo, metiendo a los actores en la nieve hasta la cintura y enfrentándolos a las ráfagas de viento que bajaban de las montañas. «Tenía escarcha en las pestañas, era de locos», recuerda Dallas Roberts, el actor que encarna a Hendricks. «Era el sitio más frío en el que he estado en toda mi vida», añade Grillo. «Rachas de viento de 130 km/h, horas a la intemperie con un tiempo helado. Intentaba decir una frase del guión y la boca no se me movía.» Carnahan recuerda: «Las ventiscas nos echaron tres veces de las montañas. Tenía indicios de congelación en los dedos de las manos y de los pies». Puede que el incidente más memorable fuera el que se produjo cuando los actores se vieron enterrados hasta los muslos en una nieve gélida y no podían ver nada por culpa de una ventisca, mientras que los operadores de cámara se encontraron con graves dificultades al grabar con grúa porque el carburante necesario para mover la maquinaria se había solidificado por el frío.

«Esos primeros días fueron imposibles a nivel físico», recuerda Neeson. «Teníamos que memorizar los diálogos, pero el cerebro se nos embotaba y lo único que teníamos en la cabeza era cómo soportar el frío.» En ese difícil momento, el gigantesco actor británico Nonso Anozie lanzó de pronto un monólogo sobre los elementos sacado de Otelo con su atronadora voz de barítono. «Fue una salida tronchante, y nos hizo sentir a todos muy… bien», recuerda Neeson. «Nos recordó a todos que, aunque estuviéramos a cuarenta bajo cero, éramos actores, maldita sea, y sacaríamos adelante aquella escena a toda costa. Eso nos llenó de un sentimiento muy cálido, y no olvidaré la voz de ese hombre mientras viva.»

 

Entrevista a Masanobu Takayanagi, director de fotografía de “Infierno Blanco” (“The Grey”)

Originario de Japón, Masanobu Takayanagi estudió Fotografía en el American Film Institute (AFI), donde obtuvo una maestría en Bellas Artes, y posteriormente filmó un gran número de largometrajes, anuncios, documentales y vídeos musicales. En 2003, la Sociedad Estadounidense de Directores de Fotografía (ASC) le otorgó el premio John F. Seitz Heritage a la excelencia en fotografía. El mismo año recibió un premio Kodak a la mejor fotografía en el Festival Internacional de Cortometrajes de Palm Springs. Tras esto, Kodak le presentó en el Festival de Cine de Cannes 2004 como uno de los principales cineastas emergentes del año. En su filmografía más reciente destacan las películas The Silver Linings Playbook (2012), Warrior (2011), Marley (2011: fotografía adicional), La legión del águila (The Eagle, 2011: segunda unidad), Meet Monica Velour (2010), Come Reza Ama (Eat Pray Love, 2010: segunda unidad), Promises Written in the Water (2010), Amar a morir (2009), La sombra del poder (State of Play, 2009: segunda unidad), y Babel (2006: segunda unidad).

The Grey

¿Para el rodaje de la película utilizasteis película de 35mm o formato digital? Utilizamos cámaras de 35mm. Todo el equipo técnico y mecánico estaba testado y trobado en condiciones extremas.

Rodando al aire libre en condiciones tan adversas, ¿utilizabas luz natural o artificial? Durante casi todo el metraje utilizamos luz natural.

Hablemos un poco sobre la excelente imagen de la película, el grano, la textura…¿se acerca a las películas clásicas de montaña? No buscaba un grano fino, nuestra intención era mostrar el grano y la textura que mejor se adaptasen al “aroma” del filme.

¿Qué tipo de escenas resultaron mas complicadas de iluminar? La mayoría de escenas que tienen lugar con mucha nieve en el suelo. Cuando todo está blanco te enfrentas al desafío mas grande: que no se refleje la luz en exceso y satures la imagen. Sobreexponer un plano era algo que no podiamos permitirnos.

¿Qué fue lo mas duro a la hora de rodar en localizaciones reales, las bajas temperaturas, la nieve o el hielo? Todo fue realmente duro. Luchar contra el viento, contra las micro-partículos de nieve seca que se metian por todas partes, la escarcha…Incluso volver a nuestro punto de descanso (campamento) era realmente difícil. Sufrimos tormentas, vientos racheados y bajadas brutales de temperatura pero a la vez, al nieve real, el hielo y el frio extremo aportan mucha autenticidad a la película, que era lo que buscábamos. Estoy muy agradecido por el tremedo esfuerzo que realizó todo nuestro equipo humano.

En ocasiones, cuando ruedas a mucha altitud o en latitudes muy frías en medio de la nada, resulta complicado mantener el equipo de filmación en buenas condiciones, necesitando un equipo especial adaptado al clima. Nuestro equipo técnico en Canadá realizó un excelente trabajo a la hora de rodar. Captaron rápidamente lo que queriamos rodar y como queriamos rodarlo y nos dieron todo lo que necesitamos. Trabajamos con máquinas ratrac (como las de las pistas de esquí), motos de nieve, tiendas de campaña, equipo especial para rodar en zonas muy frias etc…Lo mas importante fue trabajar con gente apasionada que se involucraba hasta el final para rodar una escenas.

¿Qué es lo peor que le podía pasar a una cámara? El hielo, la aparición de escarcha dentro de la cámara.

¿Con que instrucciones trabajabas, o que pautas del director seguías, en lo referente a la luz y el color de la imagen? Joe Carnahan me mostró una imagen publicada en la portada de una revista, mostrándome una textura y unos colores realmente interesantes. Me comentó que quería ir en esa dirección y hablamos muchísimo sobre fotografía, analizando el trabajo y la obra de diferentes fotógrafos hasta encontrar el color ideal para el filme.

¿Tenias en mente alguna película de montaña en especial, algún clásico o algún documental que os pudiera ayudar a la hora de rodar “The Grey”? Tuvimos muchas conversaciones creativas con la intención de mostrar el carácter y las emociones de cada personaje a nivel individual sometidos a situaciones extremas. Todos juntos visionamos entre otros títulos “Touching de Void” de Kevin MacDonald (impresionante) y también “El Señor de las Moscas” de Peter Brook y “Dreams” de Akira Kurosawa.

¿Qué localizaciones utilizasteis para rodar? Rodamos en bosques cercanos a Vancouver (Canadá) y en el noroeste de la Columbia Británica, donde encontramos un pueblo llamado Smithers  que resultó ser ideal para rodar escenas con montañas nevadas.

¿Cómo reproducíais el vaho de los actores ante la cámara, era real o es un efecto especial? Aparecía como algo natural, no está trucado pues realmente hacía un frío brutal en todo el entorno de rodaje.

¿Todo el rodaje y los ataques nocturnos se rodaron con animatornics (robots)? Si, en muchas escenas  utilizamos lobos animatrónicos (algun lobo era real y otros digitales).

 

Infierno Blanco” es un impresionante ejemplo de cine sobrio, contundente, filmado sin concesiones, realista, con unos actores y un entorno viviendo al límite durante el 90% del metraje. El espectador será testigo y acompañará a los protagonistas a lo largo de su odisea buscando sobrevivir, rodeados de lobos feroces, nieve, hielo y a veinte grados bajo cero. Una vez los acontecimientos se precipitan, viviremos con los siete protagonistas situaciones llenas de humanidad totalmente creíbles y realistas. La película profundiza en el nivel de crueldad al que puede llegar la naturaleza luchando contra el hombre en situaciones extremas, mostrándonos de paso el espíritu de superación y supervivencia que acompaña al ser humano cuando este se siento totalmente solo e indefenso. El filme de Joe Carnahan es un grandísima película de aventuras, suspense y hasta terror, mucho mas psicológico que físico, aunque los amantes del terror violento no saldrán defraudados. “Infierno Blanco” supone una de las sorpresas mas gratas de la temporada, espléndidamente filmada en zonas de montaña de Canadá, donde la nieve es real y el frío se siente hasta en la platea.

Víctor Riverola i Morera

 

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