Selva, humedad, muchos insectos, coca, un gran río, montañas pobladas por guerrilleros de las FARC…Hasta Colombia viajó el equipo de producción de “Operación E” para rodar en escenarios naturales uno de los filmes mas interesantes que se han realizado sobre el conflicto armado en Colombia Selva, humedad, muchos insectos, coca, un gran río, montañas pobladas por guerrilleros de las FARC…Hasta Colombia viajó el equipo de producción de “Operación E” para rodar en escenarios naturales uno de los filmes mas interesantes que se han realizado sobre el conflicto armado en Colombia.  El actor gallego Luis Tosar, puede que junto con Javier Bardem, el mejor actor que han dado nuestras tierras en años, se ha metido en la piel de un personaje que va a llevarle de cabeza a una nueva nominación para los Goya. Tosar da vida al campesino colombiano José Crisanto, quien vivió un autentico calvario al recibir un encargo que le cambiaría la vida. Su familia sufrió lo indecible durante años y la esposa de Crisanto (interpretada impecablemente por Martina Garcia) llegó incluso a mendigar por las calles de varias ciudades.

La historia del pequeño Emmanuel dio la vuelta la mundo, colocando en primer plano las disputas entre los presidentes Chavez (Venezuela) y Uribe (Colombia).

 

La película narra el drama que vivió la abogada Clara Rojas, secuestrada por las FARC y trasladada a un campamento en medio de la espesa selva colombiana. Rojas dio a luz a un niño en condiciones totalmente precarias, sin atención médica y con la selva y los insectos como telón de fondo.  En el momento del parto, la guerrilla le arrebató el bebé a su madre y se lo entregó a José Crisanto (Luis Tosar), un modesto agricultor que sobrevive en la jungla cultivando coca que vende por obligación, bajo amenaza de muerte. Crisanto vive con su joven mujer, sus cinco hijos y su suegro, un peculiar curandero indígena.

Crisanto deberá hacerse cargo del niño, o de lo contrario, toda su familia morirá. Pero las FARC ignoran que el pequeño está gravemente enfermo y llegará un día en el que tda la familia se volcará para salvarle la vida, que es también la suya. Su lucha sin descanso les llevará río abajo sorteando toda clase de adversidades, burlando controles y escondiéndose bajo la lluvia en la selva y el monte. Crisanto y su familia desconocen qué se esconde tras el interés de la guerrilla por el pequeño y quien realmente podrá ayudarles o espera traicionarles. Solo al final se darán cuenta de quien es realmente el niño que con tanto amor están cuidando y llevando a un hospital.

Acusados de maltratar al pequeño, el gobierno colombiano toma al bebé bajo su custodia y lo traslada a Bogotá para que sea operado de un brazo. Crisanto será secuestrado y liberado para buscar al pequeño, creando una auténtica operación de rescate.  El niño abandonado, Juan David Gómez Tapiero, resultó ser Emmanuel, y fue identificado gracias a un análisis de ADN practicado con muestras genéticas de familiares de Clara Rojas. El 19 de enero de 2008, en presencia de la Cruz Roja pero en ausencia de los garantes internacionales, las FARC liberaron a Clara Rojas y a Consuelo González de Perdomo y el niño puedo reunirse con su madre. José Crisanto fue encarcelado mas de cuatro años, sin saber exactamente cual era su delito pues nunca tuvo un juicio. Hace unos meses fue liberado, tras pasar cuatro años en la cárcel  y ha viajado hasta España para presentar la película y contarnos su vida en la selva de Colombia.

 

Una conversación con Luis Tosar 

Víctor Riverola: ¿Es el papel mas físico que has interpretado?

Luis Tosar: Si no es el mas físico, es uno de ellos. El rodaje ya fue extremo desde el primer día, en la selva, rodeados de humedad, vegetación y un paisaje impresionante.

Víctor Riverola: ¿Donde se encontraban las principales localizaciones?

Luis Tosar: Estábamos rodando en la selva cerca de Villavicencio, una localidad de unos 500.000 habitantes, a unos 120km  a unas 4h de Bogotá. Nos movíamos por varias localizaciones situadas en las montañas y la selva alrededor de Villavicenci0. El rio Meta, afluentes del meta, vegetación exuberante, calor, muchísimo calor, mosquitos por un tubo.

V.R: ¿Todo es real en el filme?

L.T: Todo es real, está rodado en los suburbios de Villavicencio y en zonas de gran belleza natural, todo real. Estábamos en una zona llena de desplazados, personas que se han visto obligadas a dejar sus casas en zonas mucho mas rurales y que han terminado instalándose en las faldas adyacentes a los grandes núcleos urbanos, buscando el anonimato. La mayoría huye de los paramilitares o de la guerrilla…o del ejército.

V.R: ¿Lo que vemos en Europa en los medios de comunicación sobre Colombia, es real o cuando llegaste a Colombia pensaste que era estabas en otra dimensión?

L.T: Yo ya había tenido una incursión en el mundo colombiano cuando preparé mi papel para “Miami Vice”, me documenté sobre los narcos durante los años 80, como habían influido en la evolución política y humana de Colombia y en el tema de  las auto-defensas, los paramilitares y como la red narco se había introducido en las FARC. Los primeros viajes que hice para prepara la película te ayudan a situarte, pero es cierto que una vez estás viviendo en Colombia, te instalas en la pura realidad de lo que es el día a día en Colombia. A mi lo que mas me impactó fue la sensación de silencio total. Nadie habla sobre lo que pasa en el país. La gente prefiere no hablar, prefieren ser muy prudentes. Si les preguntas, procuran contestar de una manera no muy directa, porque tampoco saben en que lado ha caído el vecino.

V.R: ¿Es la política el miedo?

L.T: Tienen mucho miedo. Piensa que es mas importante saber en que lado te ha tocado que no tanto donde estas. A muchos la guerrilla, el ejército o los paramilitares les han matado familiares y por seguridad se habla muy poco. Hay mas, está el Ejército de Liberación Nacional, que también es un   movimiento revolucionario armado. Muy minoritario, pero que sigue todavía en funcionamiento. Es un conflicto que lleva 50 años enquistado. Creo que han dado la vuelta al marcador varias veces. Muy pocos se acuerdan de como y porque empezó todo. Cada uno tira hacia el lado que mas le conviene a la hora de vender su discurso político. Imagino que ahora con los diálogos para la paz se estarán repartiendo territorios, pues estamos hablando de un conflicto que genera montañas de dinero a través de la droga, la CIA…todo está tan conectado que es muy difícil de resolver.

V.R: ¿Que valoración hacía el equipo de rodaje sobre el conflicto armado?

L.T: Como conflicto lo mas lamentable es lo que dejan atrás después de tantos años de enfrentamiento. Cuatro millones de desplazados, lejos de sus hogares, forzados a desaparecer. Los muertos ya ni los cuentan. Si por un minuto se acordaran de ellos, de que esta gente es la que sufre de verdad, de que ellos son los que están peor, puede que las cosas cambiasen un poco.

V.R: ¿Como veían a un gallego en medio de la selva?

L. T: Un gallego en Colombia es parecido a como viven los paisas de la zona de Antioquia, que se buscan la vida y emigran mucho. Un paisa te lo puedes encontrar en cualquier parte del mundo…lo mismo que un gallego, que vayas donde vayas ye encuentras gallegos, hasta en el Polo Norte. En este sentido habia mucha conexión con Colombia. He sentido una cercania brutal, dentro de lo extremo que es como país, Colombia es un pais impresionante. Solo por el entorno natural que les rodea, Colombia merece la pena como tierra, llena de extremos. Creo que son extremos para querer y son extremos para odiar.

V.R: Los colombianos son muy familiares

L.R: A ellos les encantan las familias numerosas, son muy exuberantes en la vida y también en la muerte.

V.R: ¿Con que se quedas de un rodaje tan salvaje en Colombia?

L.T: Me quedo con la selva, con su humedad, con su lluvia. Creo que es un país extremo, con un paisaje extremo, impresionante y único. Me quedo también con todo el equipo, con el director, con Martina Garcia, impresionante en su papel de esposa, y con todos los niños… Y me quedo con una anécdota muy buena.

V.R: Cuenta, cuenta

L.T: Estábamos rodando en un hospital de una pequeña población. Es una escena que has visto en la película, cuando llevo al niño a que le curen el brazo, pues está muy malito. Luego lo sacan y lo meten en una ambulancia para llevarle a un hospital mas grande. Durante esa escena estábamos todo el equipo de rodaje, con el equipo de producción colombiano y los figurantes. En aquel momento entró un herido de bala real, una persona con una herida muy grave, sangrando. Nadie le hizo caso, pues había tanta gente, que todos pensaban que era un figurante mas. Hasta que el pobre se desmayó encima de una chica y entonces le hicieron caso. Fue una anécdota que pone de manifiesto como se vive en muchas aldeas y pueblos de la selva colombiana.

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