ARTURO: ¡Buena anciana!
DENNIS: Soy hombre
ARTURO: Buen anciano, perdón. ¿Qué caballero vive en aquél castillo?
DENNIS: Tengo treinta y siete.
ARTURO: ¿Qué?
DENNIS: Treinta y siete años. No soy anciano.
ARTURO: ¿Cómo querías que te llamara?
DENNIS: Bueno, podría llamarme “Dennis”.
ARTURO: No sabía que te llamabas Dennis.
DENNIS: Bueno, no se ha molestado en averiguarlo.
ARTURO: Ya me he disculpado por lo de “anciana”, pero es que por detrás parecías…
DENNIS: Me opongo a que automáticamente se me trate como a un inferior.
ARTURO: Bueno, YO SOY rey…
DENNIS: Con que rey, eh, muy bonito. Y, ¿cómo lo consiguió? Explotando a los trabajadores, aferrándose a un dogmatismo imperialista que perpetua las diferencias económicas y sociales de nuestra sociedad. Si alguna vez queremos progresar…
MUJER: Dennis, aquí hay aquí hay una basura suculenta. Oh, mucho gusto.
ARTURO: Te saludo, buena mujer. Soy Arturo, Rey de los Bretones. ¿De quién es ese castillo?
MUJER: ¿Rey de los qué?
ARTURO: De los Bretones.
MUJER: ¿Quiénes son los Bretones?
ARTURO: Todos nosotros. Todos somos Bretones y yo soy el rey.
MUJER: No sabía que teníamos un rey. Creí que éramos una colectividad autónoma.
DENNIS: Pues te equivocas. Vivimos en una dictadura. Una autocracia que se auto perpetúa y en la que las clases trabajadoras…
MUJER: Ya estamos otra vez con las clases.
DENNIS: Ese es el quid de la cuestión. Si el pueblo tuviera…
ARTURO: Por favor, por favor, tengo prisa, buena gente. ¿Quién vive en ese castillo?
MUJER: Allí no vive nadie.
ARTURO: Entonces, ¿quién es vuestro señor?
MUJER: No tenemos señor.
ARTURO: ¿Qué?
DENNIS: Te lo dije. Somos una comuna anarcosindicalista.
ARTURO: Sí.
DENNIS: Pero las decisiones de ese funcionario deben ser ratificadas en una asamblea quincenal por mayoría sencilla en caso de asuntos puramente…
ARTURO: Silencio.
DENNIS: …y con mayoría de dos tercios en caso de más…
ARTURO: ¡Silencio!¡Te he dicho que te calles!
MUJER: Te ordena, ¿eh? ¿Quién se creerá que es?
ARTURO: Soy vuestro rey.
MUJER: Pues yo no le voté.
ARTURO: A los reyes no se les vota.
MUJER: Entonces, ¿cómo llegó a ser rey?
ARTURO: La Dama del Lago [Ángeles cantando] con el brazo enfundado en brillante seda sacó una espada del fondo de las aguas, significando así la divina providencia que yo, Arturo, debía portar la espada. Por eso soy vuestro rey.
DENNIS: Oiga, que a una mujer le de por repartir espadas mojadas no es base para un sistema de gobierno. El supremo poder ejecutivo deriva de la voluntad de las masas, no de una absurda ceremonia acuática.
ARTURO: ¡Silencio!
DENNIS: ¡No pretenderá ostentar el supremo poder ejecutivo porque una furcia natatoria le tiró una espada!
ARTURO: ¡Silencio!
DENNIS: Lo mismo podría ir yo por ahí diciendo que soy emperador porque una tía me lanzó una cimitarra. Me llevarían al manicomio…
ARTURO: ¡Cállate! ¡¿Te quieres callar?!
DENNIS: Ah, ya está: la violencia inherente al sistema.
ARTURO: ¡Cállate!
DENNIS: Venid a ver la violencia inherente al sistema. ¡Socorro!¡Socorro! ¡Me están reprimiendo!
ARTURO: Maldito patán.
DENNIS: ¡Qué violencia!. ¿Habéis oído? Lo que siempre he dicho. ¿Habéis visto la represión, no? ¿La habéis visto?

(Monty Python “Los caballeros de la tabla cuadrada”)

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