Tengo por costumbre no ver la TV. La considero, como la radio y la prensa generalista, un arma de manipulación masiva realmente peligrosa, para todas las edades. Me siento muy afortunado de poder tener un Blu-Ray que lee DVD sin problemas, y rodeado de mis películas y series, soy feliz. Solo veo la TV cuando hacen alguna serie que me interesa o alguna película en Paramount Channel o La Sexta 3. Pero en ocasiones, debido a mi trabajo como realizador de documentales y periodista de investigación, me veo forzado a seguir algún que otro programa, aunque sea haciendo zapping debido a la cantidad de spots eternos que lanzan algunos canales.

Recientemente, en una reunión de periodistas en Interlaken (Suiza), el editor de una revista importante de Viena me comentaba como veía la situación de muchas televisiones en Europa. Algunos países programaban auténticas horteradas que no aportaban absolutamente nada, y otros habían mejorado considerablemente su nivel de exigencia y ofreción programas como los de España hace unos 20 años, algo mas entretenidos y mas neutros. Comentamos que España se parece a Rusia, donde Nikita Mihalkov se pasa todas las semanas destrozando el país en TV, en debates estériles interminables que solo buscan captar la atención, mas allá de contentar o cabrear a los seguidores de Putin.

Dejando a un lado los enfrentamientos en TV, que podríamos considerarlos, de una forma muy resumida, como herramientas mediáticas para captar audiencia, es en la radio donde se fomenta o se genera un odio mas visceral. Al no ver la cara de quien habla, el oyente utiliza la imaginación y todo su poder cognitivo para desarrollar ideas o planteamientos que en ocasiones, pueden ser totalmente incendiarios, “pero como lo dice fulanito o menganito”, pues nada, será verdad. España se ha convertido en un país de crédulos, de seres humanos cortoplacistas que no se esfuerzan en contrastar, en preguntar, en analizar…¿dónde está la capacidad de duda que fomenta John Keating (Robin Williams) en El Club de los Poetas Muertos?. Ahhh claro!! que la cultura no vende. Lo entiendo. Esto de pensar y de tener ideas no está bien visto hoy en día. Y mejor no hablemos de salir a la calle a protestar, entonces ya te conviertes automáticamente en un enemigo de la patria.

En España se está fomentando el odio en los medios a marchas forzadas. Se han politizado tanto los debates en TV que sea el canal que sea, el barrer para casa ha alcanzado niveles realmente grotescos. Y el público, está mas enfrentado que nunca. Los seguidores de Wyoming se despachan a gusto contra Intereconomía, Antena 3 y 13 TV, y ellos, casi cada noche, atacan con toda la artillería, declarando guerras civiles mediáticas mas de 70 años después. El odio visceral que sienten por el enemigo la mayoría de contertulios sabelotodo que pueblan (cobrando) la mayoría de platós, es sumamente peligroso, pues transmite información falsa y/o manipulada a una población que en muchos casos, vive totalmente ajena a lo que le están explicando unos personajes creado para provocar y generar debates incendiarios. ¿Dónde está el nivel y el comportamiento digno en TV?. Ahora mas que nunca se habla de rojos y de fachas en los medios, cuando muchos pensábamos que en España alguien había aprendido algo.

Genera odio quien grita y no escucha, sin viajar para documentarse. Genera odio quien no respeta lo que una mayoría ha decidido, sea del partido que sea. Genera odio quien se burla de quienes no piensan como él, utilizando comentarios despectivos y actitudes chulescas que denotan propotencia. Genera odio quien solo vomita improperios sin aportar ni una sola idea constructiva. Genera odio quien siendo de una zona de España, destroza la forma de pensar de la mayoría de esa zona. Genera odio quien solo busca imponer sus ideas por la fuerza, sin diálogo ni capacidad de auto-crítica. Genera odio el ignorante, nunca el inteligente.

Sea cual sea el canal, los debates interminables donde no se aporta ni una sola idea para mejorar la calidad de vida de los españoles, están proliferando como las setas en otoño. Presentadores amargados con pinta de no hacer el amor desde hace meses, se convierten en sargentos Hartman (La Chaqueta Metálica) que castigan sin remisión a los contertulios que no piensan como ellos. Luego tenemos el odio visceral hacia los nacionalismos y hacia comunidades autónomos donde se come y se vive bien, sin tantos problemas. En muchos debates observamos afiliados del PSOE interpretando el papel de un miembro del PP y viceversa, lanzando maldiciones contra todo aquel que se atreva a protestar. Se defiende a genocidas y a corruptos sin problemas, mientras se critica al Pais Vasco, a Castilla Leon, Andalucía y a Catalunya sin tener ni idea de lo que se está hablando. ¿Recuerdan la campaña del PP en Andalucía invitando a señoras de 70 años a firmar contra el Estatut de Catalunya?. Miles de debates se abrieron en TV sobre el tema, mostrando a señoras que no tenían ni idea de lo que estaban firmando.

Esta es la imagen de un país que tiene en la TV a un aliado sensacional, casi siempre fomentando la incultura y la estupidez en debates donde el odio y la manipulación pueden mas que la verdad. Una verdad mucho mas fácil y sencilla, pero mucho menos seductora.

¿Recuerdan “El Odio”, el filme de Mathieu Kassovitz con Vincent Cassel?, ¿recuerdan su argumento?…Todo comienza tras una noche de disturbios en un barrio marginal de las afueras de París, donde tres amigos adolescentes, Vinz, Saïd y Hubert (un judío, un árabe inmigrante y un boxeador amateur negro, respectivamente), son testigos de un hecho, en el que su amigo Abdel resulta herido por la policía. El deambular por la ciudad, la violencia entre bandas y los conflictos con la policía son las constantes en las 24 horas siguientes de la vida de estos jóvenes….¿les suena?. En la película Kassovitz no manipula, nos muestra las cosas tal y como son, gusten mas o gusten menos. ¿Tanto cuesta en España decir la verdad?, ¿tanto cuesta reconocer quienes somos y como somos?. Aquí no tenemos una democracia participativa y gran parte del país no ha conocido las ideas que tienen sobre la democracia en otros países, puede que mas avanzados que el nuestro. ¿Por qué desinformar vende mas que informar?, pues porque a alguien le interesa tener a la masa enfrentada, incapaz de razonar por si misma, asustada. ¿Por qué se criminaliza a quienes piensan y tienen ideas, y a quienes protestan?, ¿Y porque muchos periodistas defienden la gestión de corruptos, de xenófobos y de empresarios que han sido condenados?. Tener a exdelincuentes en programas de TV vende mucho ¿no?. En fin, que estamos rodeados de ineptos que venden odio como arma para generar audiencia. Y de esta forma, se está arrojando gasolina sobre muchos fuegos. Veremos si hay suficientes bomberos para apagarlos…si es que estos no son detenidos.

 

Ya lo decía el agente del FBI Fox Mulder (David Duchovny) en la mítica Expediente X

“- La vida es como una caja de bombones, algo barato, anodino y superficial que nadie desea que le regalen. Y que si la devuelves te dan a cambio otra caja de bombones. Te ves atrapado con esas porquerías rellenas de crema de menta que engulles cuando no tienes otra cosa que comer. Bueno, de vez en cuando, encuentras alguno relleno de almendra o de toffe, pero se acaban pronto y su sabor es efímero. Al final solo tienes bombones mordisqueados rellenos de nueces que te destrozan la dentadura. Si tu desesperación te lleva a comerte esos también, te quedas con una caja vacía repleta de inútiles envoltorios de papel marrón.”… – Envoltorios, todo se resume en como nos lo venden, da igual que el interior nos destroce los dientes…o el alma. Mientras comas y consumas, ellos se sentirán satisfechos.

 

Ellos si, pero….¿y nosotros?.

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