ENTREVISTA A MÓNICA GONZÁLEZ ÁLVAREZ.

Periodista y escritora autora de “Guardianas Nazis. El lado femenino del Mal” (ed. Edaf).

 

 

El nazismo postuló que todos aquellos que no fueran arios no eran humanos y por tanto serían tratados como animales. Si era ético experimentar con perros, gatos y ratones, ¿qué problema habría en hacerlo con judíos, polacos, gitanos u homosexuales? La respuesta la encontramos en los campos de concentración nazis donde cientos de fieles guardianas, con la sangre “limpia” y libres de intoxicaciones, se convirtieron en las torturadoras y asesinas más despiadadas de la Segunda Guerra Mundial.

No son tan famosas como los Hitler, Himmler, Goebbels o Mengele pero la Historia más siniestra de la Humanidad tiene su hueco para estas auténticas arpías, las caras inhumanas que tantas víctimas dejaron tras de sí. Como el caso de Hermine Braunsteiner, “La Yegua de Majdanek”, que disfrutaba propinando severas coces en el estómago de sus confinadas. O Irma Grese, el “Ángel de Auschwitz”, cuyo pasatiempo favorito era echar a sus perros para que devoraran a las prisioneras.

A lo largo de este libro, Guardianas nazis, la autora recoge la biografía de un total de 19 mujeres que participaron activamente en la maquinaria bélica del Nacionalsocialismo y que sucumbieron ante el poder, la sangre y la muerte.

¿Tuvieron otra salida? Sí. No obstante, optaron por tomar las riendas, acatar órdenes y aliñar sus actuaciones con fuertes dosis de vejación, maltrato y sadismo.

– ¿De donde surge la idea o la intención de dedicar un ensayo a un tema tan oscuro, y en ocasiones, desconocido?

La idea la encontré por casualidad, buscando información sobre la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces cuando me topé con la figura de Ilse Koch la famosa “Zorra de Buchenwald”, una verdadera criminal cuyo pasatiempo favorito era seleccionar a prisioneros con los tatuajes más llamativos, para después ordenar que se les extirpara la piel y fabricar lámparas de decoración con ellos. Aquella historia me sobrecogió y comencé a investigar. Tiré del hilo y me percaté de que Ilse Koch no era la única mujer nazi que había perpetrado tales barbaridades.

 

– ¿Has visto la película “The Reader”? creo que una de las protagonistas de tu obra es la guardiana que interpreta Kate Winslet.

He visto la película varias veces, y desde aquí la recomiendo porque la trama es fantástica. Sin embargo, el papel que interpreta la actriz —magníficamente bien, por cierto— no está basado en una sola de mis protagonistas sino en la personalidad de varias de ellas. Como por ejemplo, Irma Grese, María Mandel, Dorothea Binz o Herta Bothe.

 

– Tu, como mujer y escritora, ¿hasta que punto crees que las mujeres podían llegar a ser tan crueles?¿incluso mas que los hombres?

Ambas maldades son iguales y equiparables. Lo que ocurre es que estas guardianas nazis optaron por el camino de la violencia para obtener el reconocimiento de sus superiores —hombres de las SS— y matar fue la única forma que encontraron de infundir respeto. Cuando alguna de estas 19 mujeres se paseaba por los campamentos mencionados, se hacía el silencio. Muchos prisioneros preferían morir en la cámara de gas que aguantar las cientos de palizas que propinaban día tras día.

 

– ¿Tienen miedo en Alemania a hablar de sus fantasmas?

No creo que miedo sea la palabra adecuada. Yo diría más bien que las generaciones siguientes están cansadas de que el tema salga día sí y día también. Alemania ha estado pagando hasta hace bien poco las consecuencias de la guerra y sus gentes, están cansadas de que una y otra vez se les recuerde lo mal que lo hicieron en el pasado. Sin embargo, yo creo que cualquier historia de barbarie —y en este caso hablamos de la época nazi— es necesario que se recuerde para que no se vuelva a repetir.

 

– La Alemania Nazi mostró la cara mas oscura del ser humano, ¿que vidas llevaban y que es lo que impulsó a las guardianas a actuar de tal modo?

Eran personas normales como cualquiera de nosotros. Antes de entrar en el campo de instrucción, Ravesbrück, provenían de familias corrientes. Eran mujeres mediocres, sin estudios, analfabetas, que vieron en el Partido Nazi una carrera prometedora. A partir de ahí sus familiares ya no eran sus hijos o sus maridos, sino Hitler y las SS. Seguir los preceptos del Führer era su única máxima y lo pusieron en práctica a través del sadismo. Estas criminales se cargaron a más de 4 millones de personas, sobre todo mujeres y niños, judíos o gitanos, homosexuales, y todo aquel que se “atreviese” a contravenir las normas del campamento. Reglas tan absurdas como meterse las manos en los bolsillos, fumar, robar un trozo de pan duro que hubiese caído de la cesta, vestirse con ropa de abrigo, etc. El castigo más leve, 25 latigazos; el más grave, la cámara de gas.

 

– ¿Has podido hablar con familiares / supervivientes?

Durante los dos largos años que ha durado el proceso de creación de Guardianas Nazis, me he topado con cientos de informaciones sobre los familiares de las criminales. Sin embargo, la mayoría de ellas eran falsas por lo que no he podido hablar con ningún descendiente. Y sinceramente, me hubiera gustado tener ese punto de vista. Por otro lado, si nos referimos a los supervivientes… Hay varias mujeres españolas que lograron contarlo, pero si te digo la verdad he preferido no entrevistarlas. Están muy muy mayores y por suerte, hay multitud de declaraciones en libros de compañeros nuestros que cito textualmente en mi libro.

 

– ¿Que es lo que movía a esas mujeres a actuar de una forma tan atroz, sus jefes o su odio personal?

Su creencia acérrima en el Tercer Reich y en su dios llamado Hitler. Imaginémonos a las típicas mujeres de belleza aria, atractivas incluso, pero de talante rudo y mirada sádica, vestidas con botas altas negras y portando látigos, fustas o pistolas. Cuando caminaban por el campamento lo hacían buscando presas a las que torturar y eso se respiraba en el ambiente. Los prisioneros preferían morir en la cámara de gas que cruzar una sola palabra con cualquiera de ellas. Por eso sus camaradas preferían no llevarles la contraria y sus jefes intentaban mantenerlas contentas. Al fin y al cabo, ellas eran las dueñas y señoras de todo aquel horror.

 

– ¿Visitaste muchos campos de exterminio a la hora de documentarte?

Me lo planteé al inicio de la investigación pero sé que si hubiera ido jamás habría escrito el libro. Nunca lo hubiera terminado. Estos dos años han sido muy duros para mí porque he visto miles de fotografías, he visionado numerosos documentales y leído innumerable documentación… Soy periodista pero tengo corazón y ha habido días en los que tenía que dejar de escribir, de leer, de conocer la historia. Solo quería apartar la mirada y olvidarme de todo. Por suerte tengo gente a mi lado que me ha apoyado incondicionalmente y que me ha animado a seguir. Por no mencionar las ganas que tenía que esta parte de la historia, tan oculta, saliera a la luz. Situaciones tan dantescas como éstas jamás deberían de ocultarse.

 

– ¿El ser humano nace malvado y con el tiempo se va educando o crees que se convierte en un monstruo debido a la impunidad, la libertad y a una razón?

No nacemos malos. El ser humano es bueno por naturaleza pero son las circunstancias que nos rodean las que finalmente conseguirán que tomemos uno y otro camino. En nuestra mano está elegir bien nuestra vida.

 

– ¿Hemos aprendido algo de la historia, o seguimos siendo una panda de animales?

Desgraciadamente el hombre no solo tropieza tres veces sobre la misma piedra sino muchísimas más. Pero como digo, solo depende de nosotros ser animales racionales o meros animales salvajes. Si después de 21 siglos sigue habiendo guerras, ¿crees que hemos aprendido algo?

 

– ¿Como definirías el concepto de El MAL?

El mal o la maldad, es aquella acción que se aparta de lo lícito y lo honesto, que provoca daño físico o mental en el otro hasta el punto de poder causarle la muerte. Si trasladamos la maldad a la época del nazismo, podríamos personificarla en la figura de estas 19 guardianas, sus principales representantes.

 

– ¿España es un país que ha hecho los deberes para con la historia, o seguimos mas divididos que nunca?

Solo hace falta mirar alrededor para darnos cuenta que determinados políticos quieren llevarnos a un separatismo extremo, cuyos mayores beneficiarios son ellos mismos.

 

– ¿Con que te quedas del proceso de investigación a la hora de escribir el libro?

Me quedo con todas aquellas personas que me han ayudado en estos dos años. Sin ellas esto no hubiera sido posible. Como por ejemplo, The Washington Post, el Bundesarchiv alemán, el US National Archive de EEUU; los traductores que he tenido de polaco, alemán o inglés; los historiadores y periodistas que me han ayudado a encontrar información privilegiada…

 

-¿Que le dirías a un posible lector de tu obra que tenga el libro en las manos y no sepa si comprarlo o no?

La razón por la que debería comprarlo no solo es por la amplia documentación que hay, las fotografías o la historia real en sí, sino porque tenemos que conocer nuestro pasado para no repetirlo. Si no lo hacemos estaremos condenados a llevarlo de nuevo a cabo. Y aunque le hará temblar en muchos momentos, e incluso, llorar debido a los hechos narrados, es el mejor homenaje que se puede hacer a las víctimas que cayeron en pos de la libertad

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