Recordando un clásico mas falso que Júdas

A lo largo de su dilatada carrera como actor, John Wayne dirigió dos películas, la que nos implica y Boinas Verdes (The Green Berets). Sin acreditar colaboró con los directores de Callejon Sangriento, Los Comancheros y El Gran Jack, pero si hay un título por el que será recordado como un director minimalista y esforzado es El Alamo, su gran película, su sueño y su obsesión durante muchos años. Gracias al respeto que Hollywood le profesaba y a su estatus de estrella, Wayne logró un nivel de independencia que le permitió jugarse el todo por el todo, apostando su dinero y sus nervios en beneficio de una historia, que si bien se decanta hacia la marcada ideologia derechista de John Wayne con demasiada obviedad, rebosa espectacularidad y entretenimiento a raudales, dándole al público lo que este a venido a buscar a una sala de cine. Desde hacia muchos años, John Wayne acariciaba el sueño de rodar una adaptación con todo lujo de detalles de la batalla del Álamo en 1863, uno de los episodios mas dramaticos de la guerra entre Texas y México. Los tejanos, liderados por Sam Houston, buscaban su independencia y querian pasar a formar parte de los Estados Unidos y México envió al general Antonio López de Santa Ana para aplacar la rebellion. Con la firme idea de rodar una superproducción al estilo de las grandés películas históricos del Hollywood dorado, John Wayne contrató a mediados de los años cuareta a James Edward Grant como guionista  y Pat Ford, hijo de su buen amigo y mentor, John Ford, como asistente. Los tres iniciaron el largo proceso de pre-producción, un proceso que se vería truncado al no ponerse de acuerdo con Herbert Yates, presidente de la Republic Pictures. Por problemas legales el guión inicial quedó en manos de la Republic Pictures y fue re-escrito y utilizado para el filme La Última Orden (The Last Command). John Wayne no se rindió y busco ayuda financiera en el productor Robert Fellows. Ambos se asociaron y crearon la Batjac productions, logrando finalmente que la United Artist se hiciera cargo junto a ellos de la producción y la distribución del filme.

La película, filmada íntegramente en Texas, nos narra los acontecimientos previos y todo el desarrollo del sitio y la batalla del Álamo (del 23 de febrero al 6 de marzo de 1836) donde se enfrentaron las tropas mexicanas y un reducto de tejanos atrincherados en la antigua misión del Álamo, cerca de San Antonio. Entre los sitiados se encontraba el legendario David Crockett quien luchó junto al teniente coronel William Travis y el aventurero y mercenario James Bowie. Inspirándose en el estilo de John Ford, Wayne muestra al espectador de una forma detallada detalles de la personalidad, el comportamiento y la actitud de los protagonistas de la batalla, sin llegar a resultar ni pretencioso ni aburrido. Richard Widmark (Jim Bowie) realiza una impresionante interpretación, demostrando su magnetismo en pantalla y Laurence Harvey demuestra una vez su grandísimo talento interpretando al coronel William Travis. John Wayne deseaba contar con un actor teatral en su película, alguien con fuerza y carisma, a poder ser británico, pues sentia una gran admiración por el “british style” y su elegancia en pantalla. Fue un honor y un placer para Wayne trabajar con Harvey, quien en mas de una ocasión y para relajar los nervios en el rodaje, recitaba textos de Shakespeare con acento tejano, relajando el ambiente a la vez que demostraba su versatilidad y su capacidad para adaptarse a los complejos rodajes norteamericanos. John Wayne incluyó en el reparto a sus hijos Patrick y Aissa, contando para un papel secundario con el jovel cantante Frankie Avalon.

A nivel histórico es importante mencionar que alrededor del la batalla de El Álamo se han tejido numerosos mitos y contramitos, a favor y en contra de texanos y mexicanos. Desde el punto de vista militar la batalla fue una derrota de los texanos, aunque es cierto que la defensa del Álamo debilitó a las tropas mexicanas y permitió que Houston reuniera fuerzas suficientes, lo cierto es que Santa Anna nunca anduvo escaso de tropas tras la batalla, y de hecho las dividió en varias columnas para poder avanzar con mayor rapidez. El resultado de la posterior batalla de San Jacinto, (que derivó en la independencia de Texas) se debió a la falta de previsión de los mandos del ejército mexicano a la hora de vigilar los movimientos de un enemigo cercano, y sus consecuencias estratégicas no hubieran sido las mismas de no haber resultado capturado en ella Santa Anna. La película de John Wayne nos muestra unos acontecimientos que rebosan heroismo y valentia, alejándose de una realidad que los historiadores se han encargado de dar a conocer.  Según parece, Travis murió al inicio de la batalla, pero existen voces que afirman que se suicidó antes de caer prisionaro de los mexicanos. Bowie, que padecía de tuberculosis, murió unos días antes del asedio, por lo que ni tan siquiera participó en la batalla final. David Crockett tampoco murió blandiendo su rifle, ya sin balas, como si fuera una maza y embistiendo a los soldados mexicanos. De hecho, según se han descubierto en dos diarios sacados a la luz en 1975, y que, presuntamente parecen ser verdaderos, a Crockett lo encontraron los soldados entre las mujeres, se rindió en cuanto entraron los mexicanos e incluso se autoexculpó diciendo que él no había participado en la batalla.

Volviendo a la película y dejando a un lado las licencias cinematográficas y la manipulación histórica, la película se recuerda con cariño gracias a los excelentes diálogos, el ritmo adecuado, el cuidado por la fotografía y la banda sonora (sensacional Dimitri Tiomkin). Los profesionales que ayudaron a levantar el proyecto de Wayne convirtieron a la película en todo un clásico, llegando incluso mas allá de lo que entendemos como western tradicional. Memorable por cierto la canción The Green Leaves of Summer, con música de Dimitri Tiomkin y letra de Paul Francis Webster. La taquilla no obstante fue menor de la esperada y hoy en dia podemos afirmar que El Álamo no fue el taquillazo que John Wayne esperaba. Se rodaron en total 566 escenas, utilizando el formato de 70mm para darle mayor espectacularidad a las imágenes. Inicialmente se presentó una versión de 202 minutos, pero la United Artist decidió recortar el metraje con vistas al estreno el 24 de octubre de 1960, dejándolo en 167minutos.

Víctor Riverola i Morera

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