DESAFIO DE LAS ÁGUILAS, EL (Where Eagles Dare)
Duración: 150 min. País: Gran Bretaña/ Estados Unidos Año: 1968 Director: Brian G. Hutton Reparto: Richard Burton (Mayor Jonathan Smith, MC), Clint Eastwood (Teniente Morris Schaffer), Mary Ure (Mary Elison), Donald Houston (Capitán James Christiansen), Patrick Wymark (Coronel Wyatt Turner, DSO MC), Robert Beatty (General George Carnaby), Anton Diffring (Standartenführer Kramer), Brook Williams (Sargento Harrod), Ingrid Pitt (Heidi). Música: Ron Goodwin

A día de hoy, “El Desafío de las Águilas” sigue sorprendiendo y entreteniendo al público de la misma forma que hace aproximadamente cuarenta años. Realmente es una buena película, con buenos actores, con una fotografía alpina muy elegante y desde su inicio, mantiene atrapado al espectador gracias a su ritmo trepidante. El filme supone un buen ejemplo de lo que entendemos por cine de “aventuras bélicas”, con el añadido de contar con un escenario natural tan espectacular como pueden ser los Alpes. Llenos de nieve y con una cumbre como objetivo a conquistar (aunque sea en teleférico). Las películas de comandos se convirtieron en uno de los géneros favoritos del público que hace años abarrotaba las sesiones dobles, donde podíamos encontrar a familias enteras disfrutando a lo grande los sábados por la tarde.

El género al que pertenece el filme, se toma la guerra un tanto a la ligera con el simple propósito de crear puro espectáculo, huyendo de realismos y dramas personales. A finales de los años sesenta, el cine bélico experimentó un auge considerable y en plena fiebre “hippie”, con los Beatles de fondo y con la guerra del Vietnam en pleno apogeo, algunos guionistas de Hollywood quisieron aportar su granito de arena al dicho: -“Haz el amor y no la guerra” y con Clint Eastwood al frente, las principales “majors” nos regalaron títulos tan memorables como pueden ser “La jungla humana”, (“Coogan´s Bluff”, 1968) primera película de Clint Eastwood dirigida por el siempre efectivo Don Siegel, con quien trabajaría tres años más tarde en “Harry el Sucio” (“Dirty Harry”, 1971). Otro buen ejemplo es el excepcional musical con Lee Marvin “La Leyenda de la Ciudad sin Nombre” (“Paint Your Wagon”, 1969) y también “Los Violentos de Kelly” (“Kelly´s Heroes”, 1970) una pequeña obra maestra donde un grupo de “hippies” militares capitaneados por Donald Sutherland, aprovechaban la Segunda Guerra Mundial para robar el oro de un banco oculto tras las líneas enemigas o la genial y desvergonzada “Dos mulas y una mujer” (“Two Mules for Sister Sara”, 1970), un western irónico cargado de humor negro dirigido una vez más por Don Siegel.

Su etapa como pistolero en Almería junto a Sergio Leone, convirtió a Clint Eastwood en un buen reclamo para la taquilla y muchas productoras quisieron contar con sus servicios. Sea como actor principal o de reparto, Eastwood demostró sobradamente sus dotes y poco a poco se fue labrando una excelente carrera como actor y casi al mismo tiempo, como director, llegando a crear su propia productora, Malpaso. En 1975, Eastwood seria el máximo responsable de la interesante “Licencia para Matar” (“The Eiger Santion”, 1975) donde demostraba sus dotes como escalador en la cara norte del Eiger.

“El Desafío de la Águilas”, como buena película de acción, contó con un reparto de primer orden. En esta ocasión, junto al bueno de Eastwood que aquí interpreta al teniente norteamericano Morris Schaffer, encontramos a uno de los grandes nombres de la escena inglesa, Sir Richard Burton. A los 44 años, el gran actor galés demostró estar en muy buena forma protagonizando una película muy física, llena de escenas rodadas en exteriores nevados a muy baja temperatura. Junto a ellos, la belleza escocesa Mary Ure, aportó su elegancia y “savoir faire” al filme, todos ellos dirigidos por la batuta del norteamericano Brian G. Hutton, que volvería a trabajar con Eastwood en “Los Violentos de Kelly” un año más tarde.

El guión de la película está firmado por el autor de la novela del mismo título, el escritor Alistair MacLean. De la pluma de este gran novelista escocés surgirían títulos tan interesantes como “Los Cañones de Navarone” o “Estación polar Zebra”, adaptadas al cine con excelentes resultados. Tal y como sucede en “Los Héroes de Telemark”, en esta ocasión nos volvemos a encontrar con un grave problema que afecta al bando aliado y que puede cambiar sin remedio el curso de la Segunda Guerra Mundial.

El filme tiene un arranque muy elegante, por debajo de los títulos de crédito iniciales podemos contemplar la belleza de los Alpes a través del vuelo de un Junkers JU-52/3M del Tercer Reich que transporta a los protagonistas de la misión. Finalizados los créditos, la acción nos sitúa justo en la reunión secreta donde se informa de los siguientes hechos: Pocos meses antes del desembarco de Normandia, el general norteamericano George Carnaby, que posee información privilegiada sobre todo lo que concierne al día D, es secuestrado (aparentemente) por los Nazis y retenido en una fortificación en los Alpes de Baviera, cerca de la frontera con Austria. Al recibir la fatídica noticia, las tropas aliadas organizan conjuntamente una misión de rescate supervisada por el coronel Wyatt Turner y el almirante Rolland (encarnado por el gran actor británico Michael Hordern), que en pocos días organizarán un comando internacional que se infiltrará justo en medio de la línea enemiga. El equipo estará capitaneado por el mayor Smith, del ejército británico y el teniente Schaffer, del ejército norteamericano. Su misión: lanzarse en paracaídas en el sur de Alemania y llegar hasta el castillo de “Schloss Adler” (el castillo de las águilas) una fortaleza inexpugnable solo accesible en teleférico o a golpe de piolet. Una vez allí, el principal objetivo será liberar al general prisionero sembrando la mayor destrucción posible. Evidentemente, los responsables del servicio secreto alemán en la Baviera meridional no se lo pondrán fácil pero gracias a la colaboración de la agente británica Maria Elison, el comando se abrirá camino y logrará su objetivo.

Where Eagles Dare

Una vez llegados al castillo el guión da un giro inesperado y Richard Burton acaparará uno de los mejores momentos de la película, confundiendo al alto mando alemán durante una reunión secreta y eliminando en diez minutos a los principales líderes Nazis. Alistair MacLean demuestra una vez más su buen hacer al crear una atmósfera inquietante donde nada es lo que parece y donde todos los presentes en la sala se plantean quien es amigo y quien es enemigo. Por fortuna para el espectador el entuerto dura poco y se descubre el verdadero fin de la misión: obtener los nombres de los espías alemanes infiltrados en el servicio secreto y en el ejército británico. Para ello se ha contratado los servicios de un cabo norteamericano que suplantará al auténtico general Carnaby con el objetivo de ganar tiempo y confundir al delegado de la Gestapo, a las SS y la Wehrmacht. Una vez resuelta la operación, Smith, Schaffer, Maria y el cabo americano emprenderán una espectacular huida a través del teleférico que da acceso al “Schloss Adler” y tras una de las mejores persecuciones alpinas de la historia del cine, conseguirán llegar al aeródromo donde les espera el Junkers de transporte que les devolverá sanos y salvos a Londres. Solo quedará un detalle: descubrir al máximo responsable de los espías alemanes infiltrados en el MI-6 y procesarlo por alta traición.

“El Desafío de las Águilas” es un ejemplo perfecto de película alpina, donde la montaña se convierte en protagonista casi absoluto. El rodaje en los Alpes no estuvo exento de anécdotas y durante la filmación de una escena con explosivos, el director Brian G. Hutton y parte del equipo técnico sufrió quemaduras de cierta gravedad. Otra anécdota a tener en cuenta es la colaboración particular del hijo de Richard Burton que según algunas fuentes, fue el responsable de la participación de su padre en el proyecto, pues quería verlo trabajando en un filme de comandos. Caprichos aparte, otro tema que en su momento suscitó cierta tensión fue el económico, pues el salario de Eastwood era inferior al de Burton y el americano se tuvo que contentar con cobrar algo menos de un millón de dólares. No obstante, superada la letra pequeña, el proyecto se llevó a cabo y todo el equipo demostró con creces su gran profesionalidad. Mención especial merecen los especialistas Alf joint, Eddie Powell, Bill Sawyer y Gillian Aldam que demostraron su valor en multitud de escenas filmadas a gran altitud en medio de montañas nevadas y colgados de los cables del teleférico que aparece en el filme.

Para llevar a cabo una producción de tamaña envergadura, el equipo técnico y el director localizaron diversos exteriores que se ajustaban a los parámetros de filmación deseados. Concretamente se rodó en el pequeño aeropuerto de Engandin en Samedan, justo al lado de Saint Moritz (Suiza). También se utilizaron zonas de la estación de Graubünden en Suiza, los bosques de Baviera en el sur de Alemania y algún que otro paisaje de Schloss Wefern, Lofer, Salzburg y Ebensee en Austria. Los interiores se rodaron en los estudios Borehamwood y MGM British Studios en Hertfordshire (Inglaterra). Como triste curiosidad, podemos comentar que cerca de Ebensee, al sur de Salzburg, se encontraba hace más de 60 años el siniestro campo de concentración y trabajos forzados donde en sus galerías subterráneas, las SS explotaron hasta la muerte a miles de prisioneros españoles, todos ellos deportados republicanos.

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