Crítica y análisis de una grandísima película de encargo

Tres años después de rodar “Senderos de Gloria”, una de las mejores películas de la historia del cine, el director británico Stanley Kubrick se incorporó al rodaje de “Espartaco” en sustitución de Anthony Mann, quien había empezado a rodar las impresionantes secuencias que abren el filme. Por aquel entonces, Kirk Douglas, protagonista de la película, era el propietario de la productora Bryna y tras el éxito de “Senderos de Gloria”, Douglas decidió embarcarse en un proyecto tan arriesgado y a la vez seductor como era “Espartaco”, con Anthony Mann como director impuesto por la Universal Pictures, que era quien financiaba en gran parte la película. Debido a serias desavenencias entre Mann y Douglas, la dirección paso a manos de Stanley Kubrick,  deseoso de seguir ascendiendo como director de grandes películas y con quien Douglas tenia buena relación.

La Universal quería rodar la película definitiva sobre el Imperio Romano y para ello decidió utilizar la novela escrita por Howard Fast, quien empezó a escribir el guión, siendo rápidamente sustituido por Dalton Trumbo, que firmó un excelente guión, muy inteligente, plagado de metáforas y juegos de palabras. “Espartaco” está ambientada entre los años 73 y 71 A.C, durante la Tercera Guerra Servil, también llamada por Plutarco “Guerra de los Gladiadores” o “Guerra de Espartaco”, mostrando con detalle la rebelión de los esclavos frente a sus opresores romanos. Con Kirk Douglas de protagonista, encarnando al esclavo líder de la rebelión, se contrató a Jean Simmons para que diera vida a la esclava Varinia, enamorada de Espartaco. El resto del reparto lo configura un elenco internacional de excelentes actores donde encontramos a Lawrence Olivier, Peter Ustinov (que ganó el Oscar por su papel de Lentulus Batiatus), Charles Laughton, Toni Curtis, John Gavin, John Ireland y Herbert Lom,

Filmada en una gran parte en las provincias de Madrid y Guadalajara (España), la película tuvo que superar muchísimos escollos durante su filmación y Kubrick, a quien se le disparó el egocentrismo, se convirtió en una especie de mediador entre Kirk Douglas, los guionistas, la Universal y gran parte de los actores, enfrentados entre ellos por motivos creativos e intelectuales. Por un lado, el propio Kubrick no sentía interés alguno por el mundo romano a lo que Laurence Olivier le indignaba ya que era un apasionado de los clásicos ya fueran británicos o grecolatinos y por otro Charles Laughton y Peter Ustinov discutían a diario sobre sus líneas de guión. En algunos libros de cine, incluso aparece Peter Ustinov como co-guionista del filme, debido al número de correcciones que realizó no solo en su guión, sino también en el de Charles Laughton.

Durante el rodaje se llegó a acusar a Dalton Trumbo de interpretar la rebelión de los esclavos en clave marxista, a lo que el propio Trumbo se opuso frontalmente. A pesar de los problemas y de las discusiones diarias en el set de rodaje, Stanley Kubrick volvió a demostrar su talento y terminó la película con gran maestría, mostrándole al público su dominio absoluto del ritmo, el encuadre y la dirección de actores.

“Espartaco” se alzó con cuatro Oscars, (mejor actor secundario, mejor dirección artística, fotografía y vestuario), siendo nominada también en los apartados de mejor montaje y banda sonora (maravillosa la partitura de Alex North). Curiosamente, un filme de tamaña magnitud no estuvo nominado a mejor película, ni director, ni guión, según parece por culpa de las gestiones realizadas por la Liga de actividades antiamericanas por contar con Dalton Trumbo como guionista, siendo miembro del Partido Comunista.

Después de su estreno en 1960, “Espartaco” fue proyectada nuevamente en 1967, con 23 minutos menos que la proyección original, y otra vez en 1991 en la cual se restauraban esos 23 minutos más otros 14 que habían sido censurados por su contenido sexual antes de la proyección original. La adición incluía varias secuencias de batallas violentas, así como una escena en el baño en la cual Craso, general y patricio romano (interpretado por Lawrence Olivier), en un intento de seducir a su esclavo Antonino (Toni Curtis), usa la famosa analogía de “comer ostras o caracoles” para expresar su opinión sobre las preferencias sexuales. Cuando la película fue restaurada, dos años después de la muerte de Lawrence Olivier, faltaba el audio original del diálogo de esta escena, por lo que tuvo que redoblarse. Tony Curtis pudo doblar su papel pero la voz de Laurence Olivier tuvo que ser imitada por Anthony Hopkins.

Es cierto que “Espartaco” es la película mas impersonal de Stanley Kubrick, considerada por él mismo como una película de encargo donde el verdadero control lo tenia Kirk Douglas, pero gracias a su excelente balance entre espectacularidad, elegancia y buen gusto cinematográfico, la película está considerada como uno de los mejores “peplums” (películas sobre el Imperio Romano) de la historia y si no es la mejor, es, sin lugar a dudas, una de las películas históricas mas inteligentes que se han rodado jamás. Aunque no sea una película 100% Kubrick, no podemos negar que estamos delante de un magnífico espectáculo, una grandiosa obra cuya fuerza y majestuosidad siguen inalterables cuarenta y un años después de su estreno.

Víctor Riverola i Morera

Matterfilm

Share →

Deja un comentario