12 AÑOS DE ESCLAVITUD, basada en increíbles hechos reales, refleja la lucha de un hombre por su libertad y supervivencia. Dos décadas antes de la Guerra Civil estadounidense, Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), un hombre libre de raza negra que vivía en el estado de Nueva York, fue secuestrado y vendido como esclavo. En los años siguientes, en los que conoció la crueldad (personificada por un despiadado propietario de esclavos interpretado por Michael Fassbender) y también la amabilidad en momentos inesperados, Solomon luchó no sólo por conservar su vida, sino también su dignidad. Pero en el duodécimo año de su suplicio, un encuentro casual con un abolicionista canadiense (Brad Pitt) cambió su vida para siempre.

La película cuenta en el reparto con Chiwetel Ejiofor (Talk to me), Michael Fassbender (Shame), Benedict Cumberbatch (Star Trek: En la oscuridad), Paul Dano (Looper), Garret Dillahunt (No es país para viejos), Paul Giamatti (Win Win), Scoot McNairy (Argo), Adepero Oduye (Pariah), Sarah Paulson (Mud), Brad Pitt (Guerra Mundial Z), Michael Kenneth Williams («Boardwalk Empire»), Alfre Woodard («Mujeres desesperadas»), Chris Chalk («The Newsroom»), Taran Killam (Cuerpos especiales), Bill Camp (Lincoln) y la joven promesa Lupita Nyong’o.

El director es Steve McQueen (Hunger) y el guionista es John Ridley (Giro al infierno). Participan como productores Brad Pitt (Moneyball: Rompiendo las reglas), Dede Gardner (Come Reza Ama), Jeremy Kleiner (Guerra Mundial Z), Bill Pohlad (El árbol de la vida), Steve McQueen (Shame), Arnon Milchan (La trama) y Anthony Katagas (Mátalos suavemente); y, como productores ejecutivos, Tessa Ross (Slumdog Millionaire) y John Ridley (Tres reyes). En el apartado técnico destacan además el director de fotografía Sean Bobbitt (Hunger, Shame); el diseñador de producción Adam Stockhausen (Moonrise Kingdom); el montador Joe Walker (Hunger, Shame); la figurinista nominada al Oscar Patricia Norris (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford) y el oscarizado compositor Hans Zimmer (El rey león, El caballero oscuro: La leyenda renace).

 

12 AÑOS DE ESCLAVITUD

Basada en unas memorias que revelaron los entresijos de la esclavitud al público estadounidense en el siglo xix, llega 12 años de esclavitud, el fascinante y conmovedor relato del director Steve McQueen sobre el inesperado secuestro del padre de familia neoyorquino Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), su desagradable viaje hasta las plantaciones de esclavos de Luisiana… y su inquebrantable lucha por volver a su hogar junto a los suyos.

Esta crónica verídica de la repentina pérdida de libertad de Northup está tachonada de transcendentes momentos de belleza y bondad, y de muestras de los vínculos que unen a las personas. Northup, un consumado músico y artesano casado y con hijos que vive en Saratoga Springs (estado de Nueva York), se ve un buen día envuelto en una impactante situación cuando lo drogan, le quitan la documentación, lo encadenan y lo venden a un impasible comerciante de esclavos llamado Freeman (Paul Giamatti). Éste lo envía a Luisiana, donde su suerte se encuentra a merced de una serie de terratenientes, entre ellos William Ford (Benedict Cumberbatch) y Edwin Epps (Michael Fassbender), que cambiarán a Solomon de distintas maneras. Mientras nuestro héroe encuentra consuelo en amistades como las de Eliza (Adepero Oduye) y Patsey (Lupita Nyong’o), su mente y su cuerpo son llevados al límite de la capacidad humana al antojo de sus captores. Pero una y otra vez, él se niega a sucumbir a la desesperanza y a la inconcebible opresión que ha recaído sobre él, aferrándose a su creencia innata de que él ha sido, sigue siendo y algún día volverá a ser un hombre libre. Cuando al fin le presentan a un caritativo carpintero llamado Samuel Bass (Brad Pitt), verá su camino a la libertad allanado por una carta que denuncia su cautividad y que propicia el regreso triunfante a su familia y a la posterior publicación de sus revolucionarias memorias.

McQueen, un director que nos tiene acostumbrados a películas tan intensas como cautivadoras, como Hunger y Shame, empezó a dar vueltas al concepto que llevaría a 12 años de esclavitud antes incluso de leer el libro. Quería explorar el tema de la esclavitud en Estados Unidos de una forma que no se había visto hasta ahora: desde el punto de vista de un hombre que conocía ambas caras, el gozo de la libertad y la injusticia de las cadenas. El director sabía que algunos esclavos del sur habían sido secuestrados de los estados del norte, pero no fue hasta más tarde cuando descubrió que ya existía una crónica de las experiencias que él estaba representándose.

«Quería contar una historia sobre la esclavitud, y era uno de esos temas con los que piensas: “bueno, ¿cómo lo enfoco?”. Me gustaba la idea de empezar con alguien que es un hombre libre, alguien parecido a los que van a ver la película, un padre de familia como cualquier otro», recuerda McQueen, «que luego es secuestrado y arrastrado a una vida de esclavitud. Pensé en él como alguien que pudiera acompañar al espectador por la inmunda cinta transportadora de la esclavitud.»

Por aquel entonces, McQueen comentó su idea a su esposa, Bianca, y fue ella quien dio con las memorias de Solomon Northup, un libro que en su día había conmocionado a la sociedad estadounidense pero que por aquellos días había dejado de ser tan conocido y leído. «Mi mujer encontró aquel libro, y en cuanto leí la primera página ya no pude parar. Estaba impactado y fascinado con aquella historia real tan increíble. Era como leer Pinocho o un cuento de los hermanos Grimm, donde un hombre es arrancado de su vida familiar y entra en un túnel oscuro y retorcido, aunque hay una luz al final», explica.

McQueen descubrió, como muchos habían hecho, que Northup era un gran observador de las personas, uno de los pocos que por aquel entonces podían transmitir al mundo la importante información de cómo se veía y sentía realmente la esclavitud desde dentro. Además de chocante, la historia de Northup tenía un aire moderno, era un viaje alentador de coraje físico y moral. Era un profundo testimonio vital, y al mismo tiempo planteaba una pregunta no ajena a las grandes obras de la literatura: no es sólo qué sucedió, sino «¿qué habrías hecho tú?».

Al cumplirse en 2013 el 160 aniversario de la libertad de Northup, McQueen sintió un apremio especial por llevar sus memorias al cine. «Esta historia tiene mucho más alcance que cualquier otra cosa que haya visto o leído últimamente», dice el director británico. «No me podía creer que no hubiera oído hablar de aquel libro. ¿Cómo era posible? La mayoría de los estadounidenses a los que se lo mencioné tampoco lo conocían. Para mí es tan importante para la historia americana como lo es El diario de Anna Frank para la historia europea: es una crónica extraordinaria del viaje de un hombre hacia la más pasmosa inhumanidad. Todo el mundo cree conocer este capítulo de la historia americana. Pero creo que muchas cosas de la película sorprenderán al público, igual que me han sorprendido a mí. Sentí que sería un honor y un privilegio convertir este libro en una película y dar a conocer esa historia a los espectadores.»

McQueen, con su habilidad para enmarcar escenas emocionales y a veces provocadoras en cuadros de una exuberante belleza formal, vio la oportunidad de llevar su distintivo estilo visual a un nuevo nivel, y al mismo tiempo perfeccionar sus habilidades como narrador.

Pero, en definitiva, la principal inspiración de McQueen fueron las memorias de Solomon Northup, un relato devastador contado con una tremenda dignidad y una determinación ejemplar. «En el fondo, es una historia sobre la familia y sobre la esperanza de volver a ver a tus seres queridos», resume.

«Es una historia extraordinaria, y es muy conmovedora. Enseguida nos aportó el enfoque que buscábamos, un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para poder entender o investigar lo que era la esclavitud, lo que significaba en el día a día y lo que supuso a muchos niveles», concluye la productora Dede Gardner.


EL REPARTO

 2013 está siendo un año fructífero para Chiwetel Ejiofor (Solomon Northup). El actor, curtido en el teatro, la televisión y el cine, ha participado este verano en A Season in the Congo, producción de Joe Wright para el teatro londinense Young Vic acerca del auge y la caída del legendario líder anticolonialista Patrice Lumumba. Para el cine, ha terminado recientemente el rodaje de Half of a Yellow Sun, adaptación de la prestigiosa novela de Chimamanda Ngozi Adichie Medio sol amarillo. Este drama desgarrador, protagonizado también por Thandie Newton y Joseph Mawle, narra los efectos de la Guerra de Biafra en las vidas de cuatro personas. En otoño, el actor trabajará con Chris Pine y Amanda Seyfried a las órdenes de Craig Zobel (Compliance) en Z for Zachariah, película sobre una guerra nuclear en una pequeña localidad estadounidense. En cuanto a la televisión, Ejiofor ha recibido este mismo año estupendas críticas por su destacado papel en «Dancing on the Edge», serie de Stephen Poliakoff para la BBC coprotagonizada por Matthew Goode.

En 2011, Ejiofor apareció en la galardonada serie de la BBC «The Shadow Line», un trepidante drama cuyo magnífico elenco incluía también a Christopher Eccleston, Lesley Sharp y Rafe Spall. Antes, el actor actuó en Salt, película protagonizada por Angelina Jolie y Liev Schreiber, y en el drama de acción 2012, en la que John Cusack, Danny Glover y Thandie Newton trabajaron a las órdenes de Roland Emmerich. En 2009, el trabajo de Ejiofor en Endgame, un conmovedor drama de Channel 4 ambientado en Sudáfrica, optó al Globo de Oro al mejor actor en una miniserie o telefilme.

El actor, que compagina con los escenarios sus compromisos cinematográficos y televisivos, asumió tres papeles muy distintos en 2008. Su rol protagonista en Otelo, producción de Michael Grandage para Donmar Warehouse con Kelly Reilly y Ewan McGregor, le reportó elogios unánimes, así como el premio Oliver, el premio Evening Standard y nominaciones a otros importantes galardones teatrales. Su currículo teatral incluye además Blue/Orange, producción de Roger Michell del año 2000 que recibió el premio Olivier a la mejor obra, y la puesta en escena de Tim Supple de Romeo y Julieta , que el actor protagonizó ese mismo año.

Tras su debut en la pequeña pantalla en 1996 con Viaje mortal (Deadly Voyage), Ejiofor ha aparecido en numerosas producciones televisivas, como «Murder in Mind» (serie creada por el galardonado guionista Anthony Horowitz), «Trust», Twelfth Night, or What you Will y The Canterbury Tales – The Knight’s Tale. Su actuación en el emotivo drama de 2006 Tsunami: El día después (Tsunami: The Aftermath) con Toni Collette, Sophie Okonedo y Tim Roth le valió ser nominado a un Globo de Oro.

En 1996, Steven Spielberg fichó a Ejiofor para Amistad, un éxito de crítica protagonizado por Morgan Freeman y Anthony Hopkins. El actor regresó a la gran pantalla con el thriller de Stephen Frears de 2001 Negocios ocultos (Dirty Pretty Things), papel recompensado con el premio BIFA del cine independiente británico, el premio Evening Standard y el de la Sociedad de Críticos de Cine de San Diego. En 2003, actuó en tres películas: Love Actually, de Richard Curtis, Slow Burn, de Wayne Beach, y Melinda y Melinda (Melinda and Melinda), de Woody Allen. En 2008, trabajó a las órdenes de Ridley Scott en American Gangster y de David Mamet en Cinturón rojo (Redbelt), y junto a Don Cheadle en Talk to me. La filmografía de Ejiofor también incluye Pisando fuerte (Kinky Boots), en la que interpretó a la entrañable drag queen Lola; el drama urbano protagonizado por Mark Whalberg Cuatro hermanos (Four Brothers); el thriller policíaco de Spike Lee protagonizado por Clive Owen, Jodie Foster y Denzel Washington Plan oculto (Inside Man); y la cinta nominada al Oscar Hijos de los hombres (Children of Men), de nuevo con Clive Owen.

A la carrera interpretativa de Ejiofor se suma la dirección del corto Slapper, que fue exhibido en el Festival de Cine de Edimburgo de 2008.

«Habiendo gozado durante más de 30 años de la dicha de la libertad en un estado libre, y habiendo sido después secuestrado y vendido como esclavo, situación en la que permanecí hasta ser felizmente liberado en el mes de enero de 1853 tras un cautiverio de 12 años, se me ha sugerido que una crónica de mi vida y mis avatares podría resultar de interés para el público.»

Solomon Northup

 

 

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One Response to 12 años de esclavitud

  1. Occhiali da sole Oakley

    Very interesting points you have noted , regards for putting up. “The earth has music for those who listen.” by William Shakespeare.

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