Historia de la Jungfraubahn

Mientras el “Titanic” se hundía en las frías aguas del oceano Atlántico, a miles de kilómetros veía la luz uno de los proyectos mas ambiciosos del ser humano: un túnel de algo mas de 7km exacavado en las entrañas del Eiger y el Mönch y la estación de ferrocarril mas alta de Europa. Aunque pueda parecer una cruel dicotomía fruto de los caprichos de un destino atroz, ambos acontecimientos marcaron lo que entendemos como el inicio del turismo moderno, convirtiendo al Jungfraujoch (Berner Oberland, Suiza) en uno de los destinos de montaña mas visitados a nivel mundial.

Ya han pasado mas de 100 años y la línea de ferrocarril que asciende lentamente desde Kleine Scheidegg hasta el Jungfraujoch (a los pies del glaciar mas largo de Europa, el Aletschgletscher) se ha convertido en una de las mas rentables del mundo, abriendo a miles de visitantes cada año una panorámica alpina realmente espectacular, única en el mundo.

Dentro de los actos de conmemoración del centenario del cremallera del Jungfraujoch, hace algo menos de un año se inauguró en lo alto del Jungfraujoch, a 3.454m de altitud, una impresionante exposición permanente bautizada con el nombre de “Alpin Sensation”, que discurre a lo largo de varias galerías subterráneas donde el visitante descubre no solo la historia del cremallera sino también detalles geológicos, geográficos e históricos de gran interés, moviéndose en todo momento a través de cintas rodantes que nos transportan al pasado, inmersos en un juego de luz y sonido impresionante, digno de un espectáculo de Jean Michel Jarre. Las proyecciones crean efectos realmente impresionantes, rodeando al espectador a través de pantallas de 360º. Sin darnos cuenta, a través de las imágenes y las cintas rodantes, pasamos de la roca al interior del glaciar que rodea el Jungfraufirm (una de las planicies haladas mas grandes de los Alpes), descubriendo de paso la cueva natural mas alta de Europa. El acto del pasado fin de semana puede considerarse oficialmente como el pistoletazo de salida de la conmemoración del centenario del cremallera a nivel oficial, aunque a principios de año se realizó una impresionante acción a los pies de la cumbre de la Jungfrau, proyectando desde mas de 3.800m de altitud la bandera de Suiza y el rostro de Adolf Guller-Zeller, el constructor del ferrocarril cremallera.

La delegación de prensa especializada llegada desde los cinco continentes fue recibida por las autoridades y el personal de Jugfraubahn e Interlaken Tourism en la estación de Interlaken Ost, desde donde partió un tren especial de la BOB (Berner Oberland Bahn) hacia Lauterbrunnen. Tras cambiar de ferrocarril, una unidad de la WAB (Wengernalpbahn) decorada para la ocasión por la prestigiosa firma de relojes Tissot (partner del centenario) ascendió pausadamente hacia Wengen con destino a Kleine Scheidegg.

Tras pasar por la llegada del espectacular descenso del Laubernhorn, los invitados realizaron un último cambio de tren, pasando a la Jungfraubahn. En esta ocasión, las paradas de rigor en las estaciones de Eigerwand (espectacular balcón hacia la norte del Eiger) y de Eissmer (punto de partida para escalar la arista Mittellegi en el Eiger) fueron amenizadas con un opíparo desayuno regional, amenizado por un interesante documental proyectado en las pantallas interiores del tren donde Ueli Steck narraba su ascensión express al Eiger. Las imágenes de Steck corriendo literalmente por la norte del Eiger y sus comentarios sobre la región y la importancia del cremallera ayudaron a los pasajeros a entrar en situación, llegando muy motivados hasta la estación del Jungfraujoch (3.454m), donde tras una rápìda visita a la Esfinge (centro de investigaciones científicas y observatorio astronómico situado a 3.571m) se procedió a realizar la inauguración oficial de la espectacular “Alpine Sensation”.

El acto contó con la participación de Adolf Ogi, consejero federal del cantón de Berna, representante de la UNESCO y ex – presidente de Suiza. Junto a Ogi, también realizaron sendos discursos el máximo responsable de Jungfraubahn (la línea del cremallera), el señor Urs Kessler y Thomas Bieger (Charman Executive Board). Tras la visita a la nueva instalación, la Jungfraubahn invitó a los presentes a una degustación de gastronomía de montaña de la región en el restaurante Aletsch, uno de los mas altos de Europa. Al atardecer, se realizó un acto informal de presentación del centenario del cremallera en la terraza del Hotel Metropole de Interlaken, con vistas a los lagos de Thun y Brienz y a la cumbre de la Jungfrau.

 

 

Hoy día, las marcas Jungfraubahn – Jungfrau Top of Europe engloban bajo una misma empresa y gestión las líneas del Berner Oberland-Bahn (BOB), el Wengernalpbahn, el cremallera histórico de Schynige Platte, el Jungfraubahn, el funicular del Harderkulm, la pequeña línea Lauterbrunnen-Mürren y los teleféricos de Leuterburnnen a Gimmewald y el de Grindelwald a First.

Aunque la línea es espectacular y el panorama que se divisa durante el recorrido y desde las terrazas del Jungfraujoch y la esfinge es brutal todo el año, es cierto que el precio del billete desde Interlaken es caro…pero existen varias formas de abaratar los costes durante todo el año:

– Llegando con la Swiss Pass o con otros abonos muy interesantes del Swiss Travel System hasta Wengen, desde donde el billete al Jungfraujoch es mucho mas barato.
– Llegando en coche hasta Lauterbrunnen o Grindelwald-Grund, ahorrándonos una parte del trayecto.
– Salir con el primer tren de la mañana, a las 06:30 aprox., es el tren que suelen tomar los alpinistas, escaladores y los esquiadores de montaña. El descuento es muy interesante y te evitas colas y pesadas aglomeraciones de turistas “apasionados”.
– Comprando el Jungfraupass, que permite utilizar todos los remontes mecánicos de la región (menos el teleférico del Schilthorn) durante seis días. El pase incluye teleféricos, telecabinas, cremalleras, funiculares y el BOB. El trayecto final hasta el Jungfraujoch desde Kleine Scheidegg no está incluido, pero con el pase se obtiene un descuento realmente interesante del 50%.
– Si vamos en invierno, al adquirir el forfait de esquí para toda la región o para Wengen, Grindelwald y Männlichen, podemos llegar en tren hasta la estaciones de Kleine Scheidegg y Eigerglestcher y con un nuevo telesilla hasta Eigergletscher, desde donde la subida al Jungfraujoch no solo es mas corta, sino mucho mas económica. En invierno el teleférico del Schilthorn (Piz Gloria) está incluido en el forfait, pero en verano hay que pagarlo aparte.

Un poco de historia sobre la zona

Tal y como sucedió con Zermatt y Chamonix, los pioneros del alpinismo empezaron a descubrir las cumbres del Berner Oberland a principios del siglo XIX, convirtiendo a Interlaken, Grindelwald, Wengen, Mürren y Lauterbrunenn en el centro neurálgico del turismo de montaña a los pies de la Jungfrau. Por aquel entonces, las grandes cumbres suizas permanecían vírgenes, atrayendo el interés de alpinistas y turistas (la mayoría ingleses) a la región. Los cazadores y los pastores de la zona no tardaron en convertirse en auténticos guías de montaña, pues conocían como nadie la zona y sabían interpretar con fiabilidad los avisos de la madre naturaleza. Precisamente fueron dos cazadores del Valais, Alois Volker y Joseph Bortis, quienes guiaron a Johann Rudolf y Hieronymus Meyer hasta la cumbre de la Jungfrau (4.158 m). Fueron los primeros en llegar, en 1811, tras cuatro días de travesía desde el Lötschental. Tal hazaña trajo consigo un notable incremento de popularidad no sólo de la Jungfrau, sino de sus cumbres vecinas y sus valles, facilitando la creación de las primeras compañías de guías en la región. Un año más tarde, los mismos guías, Alois Volker y Joseph Bortis, junto a Arnold Abbühl, escalaron por vez primera el Finsteraarhorn (4.273 m), demostrando que las grandes cumbres podían ser vencidas. Durante el siglo XIX se inauguraron en Interlaken y en Brienz dos de los mejores hoteles de Europa.

En 1832 abrió sus puertas a orillas del lago de Brienz el Gasthaus Giessbach, situado junto a la cascada del mismo nombre. En 1870 la pequeña hostería dio paso a un impresionante hotel de cinco plantas, convirtiéndose en uno de los establecimientos más elegantes de los Alpes.

En 1879 se inauguró el pequeño funicular que da acceso al hotel desde el embarcadero en el lago y todavía hoy se conserva intacta la flema y el carácter histórico del hotel, convertido en todo un referente del lujo suizo enclavado en un marco único de gran belleza. En 1856 Eduard Ruchti adquirió el hotel Victoria en Interlaken, ampliándolo con la ayuda de los arquitectos Friedrich Studer y Horace Edouard Davinet. Tras nueve meses de obras, en 1865 se inauguró el Grandhotel Victoria-Jungfrau, situado justo entre las estaciones de Interlaken West y Ost, con excelentes vistas a la Jungfrau. Junto al hotel, el teatro Kursaal de Interlaken, inaugurado en 1859, no tardó en convertirse en una de la grandes atracciones de la ciudad, ofreciendo obras de teatro y conciertos de gran calidad. Todavía hoy puede apreciarse su elegante estilo art nouveau y su hermoso reloj floral. A mediados del siglo XIX, la llegada masiva del turismo victoriano obligó a muchos hosteleros a ampliar y construir nuevos hoteles, a la vez que se construían las líneas de ferrocarril y los primeros funiculares. En agosto de 1857 los guías de Grindelwald Christian Almer, Christian y Ulrich Kaufmann y el austriaco Siegismund Porges conquistaron el Mönch (4.107 m), y el 11 de agosto de 1858 los guías Christian Almer y Peter Bohren y el irlandés Charles Barrington llegaron a la cumbre del Eiger (la cara Norte no fue conquistada hasta 1938). En 1861 el alpinista inglés Leslie Stephen llegó a la cumbre de Schreckhorn (4.078 m) junto a los guías Christian y Peter Michel y Ulrich Kaufmann, este último convertido ya en todo un especialista en cuatromiles. En 1862 le tocó el turno al Gross-Fiescherhorn (4.049 m) y en 1885 el Gross-Grünhorn (4.044 m) recibió a sus primeros visitantes.

Poco a poco los principales cuatromiles de la región fueron conquistados, completándose la lista de ascensiones dentro del siglo XIX. El nombre de Interlaken fue adoptado oficialmente en 1891, para sustituir a todos los nombres que hasta la fecha se utilizaban y que empezaban a crear confusiones. Los mapas de la época todavía reflejaban los antiguos Aarmühle, Interlappen o Interlacus, y por ello se decidió por unanimidad definir un solo vocablo que diera nombre a la ciudad. El 15 de mayo de 1893 se inauguró la línea de Wilderswil a Schynige Platte, ampliando la oferta turística de la zona. Con el siglo XX llegó la revolución deportiva y comercial a la región, prueba de ello fue la fundación de la Interlaken Hotel Association en 1904. El 1 de octubre de 1906 se iniciaron las obras del túnel de Lötschberg, que comunicaría el Berner Oberland con el Valais. El 11 de marzo de 1911 se finalizó la galería y el 15 de julio de 1913 se abrió al tráfico ferroviario. Unos años antes, en 1908, se había inaugurado el primer teleférico de los Alpes entre Grindelwald y el Wetterhorn. Sólo se construyó un primer tramo y acabó quedando obsoleto; no obstante, el pequeño teleférico abrió la era de los teleféricos y funiculares en Suiza. El 24 de abril de 1910 se creó la Interlaken Tourism Organization, con sede en el hotel Hirschen, convirtiéndose en el punto de encuentro de turistas, alpinistas y esquiadores que llegaban hasta la ciudad.

En 1912, coincidiendo con la inauguración del cremallera del Jungfraujoch, tuvo lugar la primera representación al aire libre de Guillermo Tell, y en 1914 se implantó en la ciudad el Guest Tax (impuesto turístico). La inauguración en 1916 de la línea de ferrocarril entre Interlaken y Brienz ayudó a comunicar la ciudad con la otra punta del lago, a las puertas del Haslital, a la vez que potenció las relaciones comerciales entre ambas poblaciones. La inauguración de la Cámara de Comercio del Berner Oberland en 1919 situó a Interlaken como uno de los grandes núcleos comerciales de los Alpes suizos. Durante la Segunda Guerra Mundial el Grandhotel Victoria Jungfrau se convirtió en el cuartel general del ejército suizo, con el general Henri Guisan al mando. Durante la década de los sesenta Interlaken batió el récord de pernoctas a nivel turístico, superándose el medio millón, a la vez que las estaciones de esquí de Grindelwald, Wengen y Mürren aumentaban de forma desorbitada el número de visitantes en invierno, creándose a partir de 1976 el impuesto turístico invernal.

Con la inauguración en 1980 del Centro de Congresos, la ciudad aumentó el número de visitas de tipo profesional, demostrando que no sólo era un centro turístico de primer nivel internacional. En 1988 se creó la asociación Gemeinschaft Autofreier Schweizer Tourismusorte (GAST) con el fin de conseguir la prohibición del tráfico rodado en nueve poblaciones suizas con estaciones de esquí: Bettmeralp, Braunwald, Wengen, Mürren, Riederalp, Rigi, Saas Fee, Stoos y Zermatt, donde sólo los vehículos eléctricos y de tracción animal están permitidos. Wengen y Mürren aumentaron progresivamente el número de visitantes al descubrir el verdadero significado de la palabra silencio. En 1989, Grindelwald entró a formar parte (como miembro fundador) del prestigioso grupo Best of the Alps, que agrupa a las doce mejores estaciones de esquí de los Alpes. En el año 2004 se conmemoró el centenario de la asociación de hoteles y el mismo año entró en servicio el impuesto de promoción turística.

A finales de 2007 se inauguró el nuevo túnel de Lotschberg, de 34,5 km, permitiendo una conexión mucho más rápida entre Spiez, Visp y Brig. En 2008 se batió el récord de ocupación hotelera con 787.000 pernoctas, coincidiendo con el centenario del funicular del Harder Kulm. Durante todo el año 2010 se han celebrado en Interlaken numerosos festivales y actos especiales con motivo del centenario de su oficina de turismo, desde paseos gastronómicos en barco a ferias llenas de folclore, pasando por exposiciones y conciertos. Actualmente, la region de la Jungfrau continúa celebrando aniversarios como el centenario del cremallera del Jungfraujoch en 2012.

Adolf Guyer-Zeller nunca pudo llegar a imaginar que, cien años después de su inauguración, su cremallera convertiría al Jungfraujoch en uno de los destinos de alta montaña mas visitados no solo por turistas, sino también por alpinistas, escaladores y esquiadores de montaña que aprovechan la proximidad del Mönch, el Eiger y la Jungfrau para realizar ascensiones y descensos de diversa dificultad. Nosotros nos quedamos con el descenso del Aletschgletscher, la subida al Eiger por la arista Mittellegi y la travesía Jungfraujoch-Lötschental, durmiendo en los espectaculares Mönchsjochhütte y el  Hollandiahütte.

 

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